Día 31. Feliz 2018

El último día de un año más.

Para el próximo año solo deseo a todos lo mismo que me deseo a mí, SER FELIZ.

Hoy en la última noche de este año perdono todos mis errores del 2017.

Asumo todas las decisiones que tomé, aunque algunas pudieran haber estado equivocadas. Al reconocerlo aprendo de ellas y puedo avanzar.

Dejaré atras el sentimiento de que alguien me debe, nadie me debe nada.

Si alguien no actuó conmigo como yo hubiera deseado, no es su culpa.

Todos actuamos de la mejor manera que podemos.

Perdono a quienes me pudieron haber hecho algun daño, al perdonarlos les dejo ir y me libero.

Soy libre. No estoy atada a nada ni a nadie.

Abrazo amorosamente a la persona que fui en este año y recibo con entusiasmo los días que están por venir en el siguiente.

Prometo procurar mi felicidad los 365 días del proximo año.

Procurar las actividades que me hacen feliz.

La compañía de las personas que me hacen feliz.

Solo le pido a la vida salud, de mi felicidad yo me encargo.

¡Feliz año nuevo para mí y para todos!

 

 

Día 30. Un año sin azúcar.

De todos los propósitos que me hice este año, el único que cumplí y del cual me siento muy orgullosa es de haber dejado por completo el azúcar añadida en los alimentos.

La idea empezó a germinar en mi mente desde hace un par de años, cuando estando embarazada me alertaron que podría tener diabetes gestacional. Así que a partir del 5to mes tuve que estar en un régimen alimenticio muy estricto y controlándome por un par de meses mis niveles de azúcar a la hora, al par de horas y a las 3 horas después de haber ingerido alimentos.

No voy a negar que en un principio fue muy dificil, pero de lo que me di cuenta fue de cuantas cosas comemos que no tenemos ni idea de lo perjudiciales que pueden ser para nuestro organismo.

A los 7 meses de embarazo los médicos se dieron cuenta que lo único que padecía era una intolerancia a la glucosa y que eso no era serio ya que después de dar a luz mi organismo regresaría a la normalidad.

Para entonces yo ya había bajado un par de kilos y mi peso adicional era unicamente el del bebé.

Cuando Diego nació mi peso era incluso menor que cuando me di cuenta que estaba embarazada y ya podía comer de todo. Sin embargo traté de seguir observando lo que comía y cómo me sentía después. (El tema de la alimentación en las embarazadas y nuestra cultura da para otro muy extenso texto). La verdad es que me había acostumbrado a comer un poco más sano y durante todo el siguiente año que estuve lactando a pesar de que comía de todo empecé a acariciar la idea de que una vez que terminara el periodo de lactancia iba a cambiar mis hábitos alimenticios.

Diciembre del 2016 llego y estaba decidida a dejar el azúcar adicional de todos los alimentos. Nunca imaginé lo complicado que seria en un principio.

Después de eliminar lo obvio como el pan dulce, los refrescos, los pasteles, las golosinas, la nieve, los jugos envasados, empecé a leer etiquetas del resto de los alimentos que estaban regularmente en mi alacena.

La SORPRESA.

“Cereales” procesados, yogurt, mostaza, pan de barra blanco e integral, catsup, todo tipo de bebidas dulces (incluyendo energeticas), chocolate amargo, TODO, hasta lo que menos imaginamos porque nos sabe salado tiene azúcar adicional en la lista de ingredientes. Me sentí un poco desanimada. Todo parece una trampa de la cual no podemos escapar. Después de pensarlo bien decidí hacer los cambios que fueran necesarios siempre y cuando también fuesen prácticos y estuvieran al alcance de mi bolsillo.

Busqué yogurt natural sin azúcar y después de llevarme algunas sorpresas con algunas marcas que a pesar de pregonar que son “NATURALES y SIN AZÚCAR” (así con letras grandes) después de leer cuidadoseamente la lista de ingredientes me di cuenta que quizás no agregan azúcar pero si sucralosa.

Y ¿qué es la sucralosa? Segun Wikipedia “La sucralosa es un organoclorado utilizado como edulcorante común de los alimentos. Actúa en los receptores del tracto gastrointestinal produciendo el sabor dulce y estimulando la secreción hormonal. Su poder edulcorante es 385 a 650 veces mayor que la sacarosa (azúcar común)”. La verdad eso no se lee lo más sano del mundo. El objetivo de mi reto tendría que ser el educar a mi cuerpo y a mi sentido del gusto a acercarme a las fuentes naturales de glucosa sin tener que acudir a las fuentes artificiales conocidas comercialmente com Stevia, Splenda, Canderel, Sweet n´Low, y otras similares.  Para mí no tendria sentido agregar un sobre de endulzante artificial a un licuado o al café, el objetivo es probar los alimentos en su fuente natural. Para mí esa es la raíz de nuestra dependencia a la comida dulce, que desde pequeños hemos sido entrenados a comer de esa manera.

Y créanme que entiendo a la gente que no puede vivir sin endulzar su café, de pequeña yo comía cantidades industriales de twinkies, ding dongs, mi cereal favorito era Lucky Charms y no podía tomar leche si no iba acompañada de no sé cuantas galletas de chocolate, mientras más empalagosas mejor. Así crecimos muchos de la generacion X. Era lo normal. 

La palabra clave de mi reto fue concientizarme. No sustituir el azúcar natural por un componente artificial.

Pero también tengo que admitir que tuve que ser práctica. Necesitaba comer pan de barra y aunque pude hallar un lugar donde lo vendían sin agregar azúcar o ningun tipo de endulzante, la mayor parte de las veces acudí a una marca comercial, la más sana que encontré, porque su precio era mas económico y era mucho más accesible que el otro.

En cuanto al yogurt, también encontré varias marcas sin azúcar agregada, estos dos productos me ayudaron mucho ya que de lunes a viernes fueron mi desayuno de todos los días, un sandwich de jamon de pavo o una taza de yogurt con fruta.

En casa deje de comprar cereales de “cajita” y empezamos a comer avena con leche fría, almendras y dátiles, descubrí que sabe riquísimo.

Algunos otros alimentos no los eliminé porque sabía que su consumo era muy esporádico en mi dieta, y la cantidad que consumía seguramente no afectaría considerablemente lo que por otro lado había eliminado, es el caso de algunos condimentos.

A grandes rasgos sale mucho más económico comer alimentos no procesados, salsas de tomate, sopas y caldos hechos en casa, así como bastantes frutas y verduras que puedan saciar nuestro apetito pero muchas veces no es tan conveniente como comprar algo ya elaborado, a pesar de que tenga un montón de conservadores y azúcar.

MI ESTADO DE SALUD

Fue curioso como algunas personas al enterarse de este reto se preocuparon por mi salud lo cual siempre les agradecí. Me decían que se me “podría bajar el azucar” drasticamente, algo muy peligroso. La verdad es que todo el tiempo me senti muy bien. A pesar de que segui corriendo nunca senti que me faltara energía. En lugar de tomar bebidas energéticas tomaba agua, bastante agua y dátiles. A la hora de la comida en lugar de agua fresca endulzada o refrescos empece a pedir agua natural.

Eso si, no niego que los dos primeros meses si fueron bastante dificiles. Después de comer mi paladar me exigía algo dulce, así que empecé a comer frutas, bastantes frutas para calmar esta ansiedad. Manzanas, guayabas, peras, naranjas, lo que fuera. Después de un tiempo deje de experimentar esta ansiedad. Seguro fue como un síntoma de abstinencia.

Lo que más me gusto fue que deje de sentir esa pesadez que a veces da cuando estamos haciendo la digestión. No me da sueño después de comer, mi nivel de energía  se mantiene siempre estable.

LO QUE MÁS EXTRAÑÉ:

En invierno fue el pan dulce y los chocolates.
En verano una buena nieve de garrafa. Antes solía esperar al vendedor que va al edificio donde trabajo con nieves de mango, limón, cheesecake o piña. Ahora ni me asome a la ventana para verlo llegar.

Eliminé todo tipo de pasteles, y en muchas ocasiones tuve que ser yo la que los compraba y partía para otros. Después de los primeros también a eso me acostumbré.

RECOMENDACIONES:

Algunas personas también se me acercaron para preguntarme como le hacía, y si era algo que recomendaba hacer.

Trate de mantener este reto lo más discreto que pude (siendo yo) sin convertirme en una satanizadora del azúcar, creo que lo logré a medias. Me sentí tan bien cuando me di cuenta que ya no necesitaba nada de lo que antes comía no pude evitar hablar de ello. Quizas sería bueno una revisión médica antes, yo no me la hice. No se trata de matarse de hambre, simplemente de comer más sano. La fructosa es algo que se encuentra de manera natural en casi todos los alimentos, sean dulces o salados, si aprendemos a sustituir algunos alimentos que realmente no nos nutren nos sentiremos mucho mejor, fisica y emocionalmente. Este es un reto difícil que precisamente por su grado de dificultad te hace reafirmar tu fuerza de voluntad. Cualquier cosa que ejercite esto tambien indudablemente aunmenta tu autoestima. Los cambios se ven y se sienten.

FLEXIBILIDAD:

También tengo que confesar que no fue un reto sin un porcentaje de fallo. Tengo bien claro los días que me di la oportunidad de romper el reto. Un par de limonadas con azúcar, pan dulce en la ciudad de México, un powerade al final del medio maratón de Tijuana y otro al final del medio maratón en Tecate y listo. Es importante poder ser flexibles y volver a lo pactado. Después de esos permisos pude continuar como si nada.

banana-avena

FUTURO:

En estos días que se termina el año me he estado planteando que va a pasar a partir del 1ro de enero. ¿Regresaré a mi dieta anterior? ¿Es algo que necesito? Mi principal ganancia de todo esto es que ahora muchas cosas me parecen de lo mas empalagosas, aun siendo naturales. Por eso pocas veces endulzo la fruta con miel, el ponche de navidad lo tuve que rebajar con poquita agua porque el piloncillo que le puse creo que fue demasiado. Aunque mi hija dijo que estaba un poco desabrido. =/

Mi meta ahora será llevar el siguiente año poniendo en práctica todas las cosas que aprendí este año en cuanto a mejorar mis decisiones alimenticias. Quizas sí, comer algo dulce de vez en cuando, pero mas como una excepción que como una generalidad. Trataré de compararlo con el alcohol. Si no me tomo una cerveza o una copa de vino a diario a pesar de que ambas bebidas me encantan, ¿porqué habría de ingerir azúcar como parte de mi dieta?

En resumen es que fue un verdadero placer haberlo hecho. Como todos los retos al final el aprendizaje es nuestro principal ganancia. Aprendí un poco de nutrición, aprendí a conocerme, a limitarme, a tomar conciencia. Ya solo falta el día de mañana pero puedo asegurar que a pesar de todo fue un reto superado.

 

 

Día 29. Lo que más necesitaba

Cuando comencé este año recuerdo que tenía muchos planes para cumplir grandes retos corriendo: el ultramaratón organizado por Baja Trail, el ultramaratón nocturno de El Porvenir a la Misión y si contaba con el dinero suficiente el ultramaratón de Sierra Gorda en Querétaro.

Ninguno de estos tres eventos pude correr. Afortunadamente no me lo impidió ninguna lesión o problema físico, uno fue cancelado, los otros dos fueron decisiones que este año tomé.

La razón es que me sentía sola. Este año perdí a mi compañero de entrenamientos y carreras. La persona con la que planeaba realizar todos esos sueños.
Afortunadamente también, la razón de su ausencia tampoco fue ninguna lesión o problema físico, solo fueron decisiones que este año tomó.

Y no sólo fueron esos eventos, esos eran las estrellas más brillantes de mis planes, pero hubo otros. También decidí no participar en la carrera de la Rumorosa de 20Kms que se realiza en mayo, el ultramaratón de Octubre de Ensenada, entre muchas otras que ahora ya ni recuerdo.

Los medios maratones en los que sí participé recuerdo haberlos corrido con una sensación de vacío.

También, en la medida que podía, me obligué a seguir corriendo por los cerros. El aire puro y el contacto con la naturaleza me hacian sentir siempre mucho mejor.

Después de la famosa carrera de los Wannabe de 21kms (que parecieron 40) estuve varios meses corriendo sin un plan, sin un motivo en particular, simplemente porque lo necesitaba y aunque nunca me falto la buena compañía corría solamente para mí. Hasta que un día decidí encontrar un motivo más allá de mí misma, ver hacia afuera, ser útil. “Si  amo esta actividad y cuando yo inicie otros tuvieron la paciencia de guiarme, ¿Porqué no hacer lo mismo?”

Fue cuando decidí crear una serie de entrenamientos exclusivos para principiantes. Realicé una convocatoria creando un plan de 10 domingos, empezaríamos con 12 kms e iría incrementando la carga para terminar corriendo 30. Pensaba en todos esos corredores que participan en carreras en la ciudad pero que ven con temor incursionar en el trail porque no han tenido la oportunidad de ser guiados por alguien.

¡Y la convocatoria tuvo éxito! Y a ella llegaron mujeres y hombres ávidos de aprender. Entusiastas, emocionados, temerosos, nerviosos pero todos con la ilusión de correr por aquellos cerros que se veían a lo lejos. Y todos los domingos antes de las 7 de la mañana los encontraba ansiosos por empezar. Y yo me iba a dormir una noche antes un poco nerviosa pensando en el siguiente recorrido, haciendo calculo mental de los kilómetros, pero feliz porque tambien aquello me ilusionaba. El domingo por la mañana despertaba rápido, a veces antes que la alarma sonara, salía de mi casa sin demoras y siempre pude llegar al punto de reunión antes de la hora acordada. Volví a recorrer con ellos todos los caminos que conocí cuando empezaba. Sentía que era mi obligación compartir todo lo que sabía, no es gran cosa pero era todo lo que yo podía darles.

Si bien es cierto que también vi muchas de esas rutas con añoranza también me di cuenta que volví a correr entusiasmada. Había encontrado un motivo por el cual  había llegado hasta ahí y que mi tristeza, mientras corría con ellos se esfumaba.

Además aprendí muchas, muchísimas cosas. Para empezar, ¡me aprendí las rutas!

Antes el guía siempre era otro, yo solamente seguía. No me preocupaba por nadie ni por nada, no ponía mucha atención en los caminos. Mi papel se reducía a cuidar mi paso, resistir las distancias y seguir al de enfrente. Pero ahora no se trataba de mí, se trataba de ellos, de su entusiasmo, de su confianza,  de su seguridad, aun a pesar de que yo me sintiera triste o dudara por algun momento de haber tomado el camino indicado. Sentirme totalmente responsable me hizo responder a esa confianza de la mejor manera que podía. A ellos había que dedicarles ese tiempo, debían estar primero.

Aprendí tambien que a veces no es importante salir en la foto. A divertirme tomando videos en los entrenamientos y que después de esperar al último hay que correr muy rápido para alcanzar a tomarle fotos al primero.

Al final fueron más de 30 personas las que asistieron. Aunque algunas solo fueron en una ocasión, tambien hubo quien asistió a todos los entrenamientos sin faltar ni una sola vez. Lo más bonito fue que a pesar de que cada recorrido estaba anunciado para un nivel de principiantes tambien hubo amigos, compañeros corredores bastante experimentados que se acercaron para acompañarnos en algunas distancias. Corredores ultramaratonistas que incluso me ayudaron en algunos recorridos a guiar y a cuidar al grupo como son Pepe Atoc, Raul Nuncio y Raul Juarez, entre muchos otros como Claudia, Leonardo y Verito que también me acompañaron. Compañeros de verdad.

Aún tenemos pendiente la última distancia. El grupo que finalmente se va a graduar y dejarán de ser  “principiantes” es un grupo en el cual yo encontré a grandes y muy nobles personas. Por su confianza y por darme todas estas lecciones de vida yo les estaré por siempre agradecida.

Quizás no participé en muchos eventos este año, tampoco recorrí grandes distancias pero creo que lo que sí hice quizás fue lo que más necesitaba, me divertí e hice amigos.

Con mucho cariño dedico este texto a lo mejor que me pasó este año: haberlos conocido a todos ustedes Cacho, Yaz, Ruben, Obdulia, Mauro, Fausto, Mary, Ana, Cely, Rosy, Miriam, Alejandra, Martilucy, Octavio, Jaime, Jose, Nora, Oscar, Luz, Claudia, Luis, Alan e Ivan.

¡MUCHAS GRACIAS! Nos vemos pronto ;)

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Día 28. Crisis

 

Hoy la fantasía, de nuevo no ha venido a mi encuentro.

En su lugar está aquí la realidad, siguiéndome a todas partes, cuestionándome de todo.

Algo no puedo evitar es pensar que el año esta por terminar y debería hacer algun tipo de reflexión al respecto.

La palabra que se me viene a la mente inmediatamente es CRISIS.

2017 el año que se pusieron en duda muchas certezas que tenía en un pedestal, al centro del gran muro de mi vida. Se vinieron abajo muchas de ellas. Me tuve que replantear quien soy yo y que es lo que quiero, aunque esto haya implicado dejar a un lado toda aquella creencia que me impedía ser feliz.

La idea del matrimonio, la pareja, el egoísmo, el amor propio, el desarrollo personal, los amigos, los intereses personales, las aficiones, el amor incondicional, el amor a la familia, mis sueños, la soledad.. todas estas ideas entraron en conflicto al mismo tiempo haciendo de mi vida prácticamente desde que inició el año, un verdadero torbellino de ideas, emociones, valores, sentimientos que aún sigo procesando.

El año aún no termina, espero antes de que lo haga poder hacer un balance de todo y poder poner cada cosa en su lugar.

Aunque aún no lo tenga claro, se que la vida me irá mostrando el camino., y las palabras para poner cada idea en su lugar.

Por hoy es lo unico que puedo escribir.

 

Día 27. La selfie de hoy

Hace algunos días tuve una exquisita conversación con un amigo a quien hace varios años no veía.

Con motivo de la Navidad decidimos reunirnos para comer juntos y conversar.

Entre las cosas que nos unen se encuentran dos grandes pilares: el amor a los libros y el gusto por escribir.

Me recomendaba que fuese un poco más cautelosa con las cosas que suelo publicar en este medio, lo cual he estado pensando desde entonces.

Si bien hace días escribí que publicar es como abrir una botella de vino, escribir fundamentalmente es mostrar algo de nuestra alma. Quizás eso me hace un poco exhibicionista, y también vulnerable. Quizás esa sea la preocupación de mi buen amigo.

Estoy conciente que escribir como lo hago es también tomarse la selfie. Esa foto de nosotros mismos que sin que nadie nos solicite nosotros nos hacemos.

Puede ser una selfie muy elaborada que muestra a alguien que realmente no somos o puede ser un retrato nada halagador de cómo somos en realidad.

Para mí es un recordatorio de que la vida no es perfecta para nadie. No hay retoques, ni filtros, ni maquillaje, ni efectos especiales que puedan cubrir quien soy. La cruda realidad y nada más.

Tengo días buenos y días malos. Me siento derrotada muchas veces. En el piso. Sin energía. Sin esperanzas.

Pero también existe algo en mí que hace que siempre me levante. Que me regaña o que me defiende de mis propios pensamientos destructivos. Que en mis horas más tristes siempre viene y me recuerda también mis momentos de gloria. Que tiene fe en mi a pesar de todo y de todos.

Eso al final, es lo que dicen mis textos. Puedo vivir con ello.

laselfie
La selfie de hoy. Sin filtros sin maquillaje.