Mi experiencia del reto de correr a diario, 2016.

En diciembre del 2015, dos meses después de dar a luz a Diego, empecé a pensar cuales serían mis planes para el 2016.

Había llevado un embarazo muy activo, corriendo hasta la semana 36. Después, cuando el bebe nació deje toda actividad física, solo tenía ojos para él. Me sentía extasiada de felicidad. Quería disfrutar de esta etapa, de mi hogar y de mi familia al máximo. Aun así, cuando cumplió sus 3 meses empecé a crear un plan para el año nuevo.

Quería ponerme un reto que me llevara de nuevo a la actividad. Pero tendría que ser algo que no me demandara mucho tiempo, quería seguir amamantándolo. Quedaban descartadas las carreras y entrenamientos de larga distancia.

Pensé en volver a correr pero nada muy específico, algo que representara un compromiso pero que fuera  muy simple. Algo como: correr a diario.

Tampoco era una idea nueva, ya lo había intentado a inicios de ese año pero esa vez mi propósito se vio frustrado cuando descubrí que estaba embarazada. Así que ¿por qué no volver a intentarlo?.

“ ¿Crees que esta vez sí pueda hacerlo?” le comente a Adrián una noche mientras cenábamos. Su característica respuesta me dio el ultimo empujón que necesitaba: “¿Y porque no? Solo hay una manera de saberlo”

Entonces el reto empezó a tomar forma. Correría para mantenerme activa y motivada, los kilómetros que pudiera, a la hora que pudiera, en  el lugar que pudiera, el único propósito real sería hacerlo diariamente y anunciarlo públicamente posteando a diario una fotografía como prueba de ello.

Y así , con esta aparente sencilla meta el 1ro. de enero entusiasmada empecé.

LO FÁCIL

Los primeros días fueron los más sencillos de todo el año. No importaba el frío, ni la hora ni el cansancio, lo estaba haciendo y eso me hacía sentir muy bien conmigo, confiada en que me  echaría el reto a la bolsa.

Mucha gente me apoyaba, los comentarios en las fotografías de cada corrida me lo demostraban. Todos me decían confiar en mi capacidad, y si ellos confiaban ¿porque no habría de hacerlo yo también?

MI MANTRA

Parecía fácil, sonaba súper sencillo, pero después me di cuenta de que no lo era tanto.

Con el paso del tiempo y los días acumulados, el entusiasmo y los comentarios de apoyo que recibía en Facebook empezaron a no ser suficientes. Me di cuenta que al final del día simplemente dependía de mí y de nadie más. Los Likes y porras se sentían bonito pero a la hora de la hora eran irrelevantes.

Entonces la frase “AUNQUE SEA 1 KILOMETRO” se convirtió en mi mantra. Cuando me costaba trabajo salir, había tenido un día pesado en la oficina o simplemente estaba acurrucada en el sillón, bajo una cobija calientita dando de comer a mi niño en la tranquilidad de mi hogar lo único que podía sacarme a la calle a cumplir el reto que yo solita me había impuesto era esa frase: SOLO 1 KILOMETRO, nada más.

LO MÁGICO

A veces, cuando me obligaba a cumplir, mientras trotaba, empezaba un curioso dialogo interno:

“¿Por qué carajos me meto en estos apuros? Quiero estar en mi cama, ya quiero irme a dormir. Hace frío, la calle está muy sola. ¿Porque no soy una persona normal? ¿Qué hora es? ¿Cuánto falta? ¿Por qué tengo que estar corriendo a esta hora? Una vuelta más por esa calle y termino. ¿Por qué me hago la vida difícil? Está bonita la noche. Hoy hay luna llena. Esa casa me gusta. Qué tranquilidad. ¿A poco ya corrí un kilómetro? Qué rápido, bueno, voy a correr un poco más. Tiene su lado positivo correr a esta hora, todo está en calma. Aquí está muy bien para tomarme la foto. Voy a comentar que no quería salir pero al final lo disfruté mucho. Me encanta este reto, que bonito que pude correr un día más.”

Descubrí que correr tiene el poder de despojarme de todos los pensamientos negativos que pude haber acumulado en un mal día. Correr aligeraba mi mente de cualquier problema. Después de salir pensando en correr el mínimo necesario, al final regresaba a mi casa después de haber corrido 10, 15 o 20 minutos más y con una actitud completamente diferente. ¡Me transformaba!

LO DIFICIL

Lo más difícil del reto sin lugar a dudas es la palabra DIARIO ya que no hay dos días iguales.

Para empezar está el clima, en un año hay muchísimos días. Días fríos, lluviosos, soleados, con viento, calurosos, húmedos, en fin. Lo peor para mi fueron los días fríos.

Mi estado de ánimo es otra cosa, y tiene tantas tonalidades como el mismo clima. Algunos días me sentía cansada, desmotivada, triste, pensativa, enferma, contenta, animada, entusiasmada, angustiada, feliz, valiente o simplemente aflojerada.

Aprendí a apreciar que cualquier hora es buena para correr. Corrí en la madrugada, en la mañana, a media mañana, a medio día, a la hora de la comida, en la tarde, en la noche y a pocos minutos de que se diera la media noche también. Trataba de pensar, si el día tiene 24 horas ¿Cómo no voy a encontrar al menos 15 minutos para correr?

Y ni hablar del lugar, lo bueno es que para correr prácticamente cualquier lugar es bueno. Así fue como corrí por mi casa, en los cerritos, en carretera, en el parque, en el CREA, en la calles por mi trabajo y en todos los lugares que visité estando de vacaciones en la ciudad de México.

Me di cuenta que cuando no quería hacerlo empezaba a querer convencerme de todas las razones por las cuales ese día definitivamente no podría hacerlo. Pero cuando me di cuenta de ello tomé la decisión de dejar de escucharme y simplemente aceptar que por más feo que estuviera el día, por más negro que fuese mi estado de ánimo, por más que no encontrara el tiempo para correr, tenia que aceptar que simplemente y a pesar de todo ello, mientras estuviera en mi poder: YO- IBA- A – SALIR- A- CORRER.

LO MAS BONITO

Cuando reflexiono acerca de este reto, además de ver con admiración mi propia fuerza de voluntad no dejo de pensar en toda la gente que me siguió y apoyó hasta el final.

En primer lugar de esa lista esta Adrian.

Siempre siguiéndome el rollo. Nunca me cuestionó ni puso en duda que fuera a terminarlo. Al contrario, igual que la Miss terminaron acostumbrándose a que en algún momento del día, tarde o temprano yo me iba a desaparecer de la casa para irme a correr. Y siempre estuvieron ahí para cuidar de mi niño mientras lo hacía, al pendiente de que volviera si era muy noche o haciendo las tareas de la casa que aun y con mi ausencia había que hacer.

Si pude llegar hasta el final de mi reto sin lugar a dudas fue gracias a ellos también.

Y a todos mis amigos que me acompañaron virtual o físicamente en alguna de esas 366 corridas. Fue una gran experiencia que no dejare de agradecer a mucha gente.

LO QUE APRENDI

Aprendí que una serie de metas pequeñas realizadas constantemente dan un resultado mucho más grande que realizar acciones grandes esporádicamente.

Que la fuerza de voluntad es un musculo que todos tenemos y que puede ejercitarse si realmente nos lo proponemos.

Que el amor propio y el autoestima se alimentan de nuestras acciones.

Que por haber hecho esto no soy más ni menos que nadie. No es algo me hace especial ni famosa. Ni mejor ni peor corredora. Simplemente me puse a prueba y ahora me conozco más.

Espero que mi experiencia sirva de alguna manera o inspire a otros a intentar pequeños cambios diarios en su vida. Ser capaz de cumplir una meta así de sencilla da una satisfacción que hasta ahora ningún otro de mis propósitos me habían brindado. Al final del año esa satisfaccion, así de grande, fue mi mayor recompensa.

Ahora ya estoy en otro reto, pero me debía a mí misma esta reflexión.

4 comentarios en “Día 1.

  1. ¡Felicidades por lograr ese reto!
    Me gustó que escribiste sobre como, a veces, aunque pensabas en razones por las que no era un buen día para salir a correr, de todo modos lo hacías (“aunque sea un Kilometro”) y no regresabas a casa arrepentida, al contrario regresabas contenta de haberlo logrado.

    Eso inspira a no dejarse convencer, por uno mismo, a seguir en la zona de confort.

    Le gusta a 1 persona

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