Los días se evaporan.

Las noches no cumplen la promesa del descanso.

El corazón es fugitivo de su propio ritmo.

El silencio es un castigo que pesa demasiado.

No hay calma, solo desasosiego.

La vida pasa como un rumor que crispa los nervios.

El aire es denso, irrespirable.

Nos ahoga, nos paraliza, nos oprime.

Todo es ahora un gran vacío, lleno de nada.

 

 

 

 

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