honor

Todos los días después de comer dedico algunos minutos para leer. Hoy avancé algunas páginas de Un Jardín en Badalpur, novela autobiográfica escrita por Kenize Mourad, ubicada en 1960´s narra la historia de una chica francesa hija de una princesa turca y un rajá musulmán de la India que tras la muerte de su madre fue abandonada por su cuidador en París y crece siendo adoptada por varias familias, hasta que a los 19 años decide viajar a la India al reencuentro con su verdadero padre.

La parte que he leído estos días narra la aventura emocional que es para ella volver a encontrarse con su familia india, así como el choque cultural de vivir acatando una serie de tradiciones que le eran hasta ese momento totalmente ajenas y desconocidas.

Su niñez transcurrió en escuelas católicas francesas y sus primeros años de juventud perteneció a un grupo de izquierda de corriente Trotskista y revolucionario. Ahora debe  comportarse bajo rituales y costumbres que sigue desconcertada pero obedientemente como un acto de amor, por pertenecer al mundo de su padre y  hacerlo feliz. Es la hija de Amir el rajá de Badalpur, un hombre respetado y reconocido a donde quiera que va. Además él la ama y también esta feliz con el reencuentro.

Sin embargo cada vez son más las diferencias culturales.

No puede hablar con ningún hombre, no puede salir de su casa sin ir acompañada, no puede entablar relaciones de amistad en igualdad con otras mujeres y hoy leí algo aún más inquietante. Después de ir acompañada a la cena que en su honor ofrecieron su tío el rajá Palal, un hombre muy cordial educado en Inglaterra, y a la que asistieron su padre, su hermano y ella, además de la hija del anfitrión, sucedió que este, al despedirse tuvo el gesto de darle un beso en la mejilla. Este acto que para los occidentales no representa ningún tipo de alarma para su padre fue un acto tremendo de deshonor. En cuanto salieron se enfureció y le reclamó no tener pudor. Aquello fue como haber cometido un acto sexual en público. Además, la servidumbre los vio, para ellos -le dijo su padre- fue como si hubieran fornicado en sus narices.

Estaba tan furioso que estuvo a punto de retarlo a un duelo, sentía que en ese momento lo hubiera podido matar. Ahora, estaba obligado a cortar toda relación con su hermano. Eso no podía quedarse así.

Cabe señalar que desde que empecé a leer esta parte que narra el encuentro con las costumbres indias me empezó a llamar mucho la atención la cuestión del honor, ya que todo acto de represión que narra la protagonista gira en torno a esto.

Tenía que volver a trabajar. Cerré el libro y no había pasado una hora cuando mi amigo Alfredo me mostró un video de unos samuráis derribando una serie de bambús como en un examen.

“Mira, me dice, ¿Por qué no escribes acerca de estos Samurais? ¿Sabías que es un deshonor para ellos si no los derriban todos?” Observe el video. En él, uno tras otro, hombres y mujeres, ataviados con el tradicional traje de samurái saco gi y hakama intentan derribar de un corte diagonal con la katana una serie de bambús. Algunos lo logran, otros fallan vergonzosamente bajo la mirada severa de los demás.

Mientras Alfredo me sugería describir los posibles sentimientos previos al sablazo: duda, determinacin y la concentración que tal acto seguro requería, yo no dejaba de observar los rostros de aquellos que fracasaban. En esos rostros había angustia.

Entonces recordé también el texto de la novela y me empecé a preguntar, a estas alturas de la vida,  ¿Sigue sirviendo de algo el honor? ¿Acaso hay personas que aún actúan motivadas por ello? ¿Qué es hoy en día la deshonra?

Porque, al menos aquí, donde yo vivo, nunca nadie habla de tal cosa.

Y ¿cuál es su definición?
Honor.- puede considerarse como una medida de la valía y estatus social de una persona basados en su conducta.
Respeto y buena opinión que se tiene de las cualidades morales y de la dignidad de una persona.

Entonces ¿Ahora en qué basamos el valor que le damos a las personas?

No podía evitar dejar de pensar en la angustia que debían sentir esos samurais. Mucho menos olvidarme de lo deleznable de procurar el honor de una mujer o de una familia en base a coartarle a alguien la libertad de desarrollarse o expresarse.

Desde mi lugar en el mundo me siento tranquila de no ser valorada por algo tan subjetivo como el honor.

Sin embargo, pensándolo un poco más….

Continúa en el Día 6. El honor en nuestros días.

Un comentario en “Día 5. El honor en nuestros días.

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