Segunda parte del texto del Día 5

honor

Sin embargo, pensándolo un poco más…. También me doy cuenta de lo sencilla que era la vida cuando el honor existía.

La gente sabía con quien estaba tratando. Por la honorabilidad de una persona se entendía que ésta era íntegra y noble.

Poner en duda el honor de una persona o atentar contra el honor de una familia era –como en el caso de la novela que estoy leyendo- algo sumamente serio. El honor era una carta de presentación de las personas, hablaba de quien era quien, de alguna manera protegía a los miembros de esa familia, pero… ¿A qué precio?

El honor exigía obediencia ciega. Y obedecer ciegamente te impide pensar, no permite ningún tipo de negociaciones ni razonamientos.

El mejor ejemplo de ello es el honor militar, completamente inflexible, no entiende de “asegunes”.

Es precisamente esta rigidez de la idea del honor la que cobró muchísimas vidas y truncado muchos sueños a lo largo de la historia.  Quizás por eso hoy en día, al menos en occidente entró en desuso.

Con el conocimiento poco a poco se fueron derribando creencias y anteponiendose los intereses propios antes que los del bien común. Individualidad antes que comunidad. Con todo lo positivo y negativo que esto ha conllevado.

Si preguntáramos a las personas cuáles son los valores más importantes en su vida seguramente mencionarían alguno de estos tres: el amor, la autorrealización y la felicidad. ¿Honor? ¿Qué es eso?

Y en parte estoy completamente de acuerdo. Francamente todo esto del honor creo que no debería tener ningún lugar ni cabida en nuestros días.

Pero también creo firmamente en el valor de honrar la propia palabra. Ser alguien capaz de respaldar con hechos sus acciones es para mí un ideal de persona íntegra con gran  fortaleza de carácter. Eso es tener palabra de honor, aunque ya no se use la expresión. ¡Y me gustaría que hubiese más gente así!

Las otras ideas relacionadas que rescataría serían la honradez y la honra.

La primera la entiendo como una manera de actuar con rectitud hacia las demás personas, principalmente a no robar ni engañar. Una cualidad que creo yo hoy en día ya es muy escasa. ¡Requisito primorcial para ser un buen político! Pero no, seguramente ellos también anteponen su autorealizacion y su felicidad antes que el bien común, tristemente.

En segundo lugar se encuentra la honra. Un acto más íntimo de respeto hacia las personas o ideas que nos inspiran amor. Una manera de cuidar algo que para nosotros es muy preciado. Yo honro la memoria de mi padre, su recuerdo y sobre todo sus enseñanzas.

En fin, solo me queda reconocer que soy afortunada porque vivo en un momento en que no  tengo que seguir con ninguna tradición que me impida relacionarme, expresar mis puntos de vista, mis ideas o mis sentimientos hacia los demás. La sociedad no me pide que viva pendiente del honor de mi familia, ni cuidando apariencias para no manchar mi honor o el de alguien más.

Hoy en día tenemos la libertad de elegir los valores que nos guían por la vida. Qué bonito ¿verdad? Ojalá todos podamos disfrutar y aprovechar al máximo de esta libertad. Si bien, está muy bien aspirar a la autorrealización, también podemos incluir valores como la dignidad, el respeto y la consideración hacia los demás. Si no es por honor, al menos por honrar la oportunidad de vivir.

 

Un comentario en “Día 6. El honor en nuestros días.

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