Dicen que el fuego es furia desbordada.

Hoy la tierra arde, encolerizada rompe todo silencio.

Agita sus puños ámbar al cielo.

Engulle lo que encuentra a su paso.

Las llamas frenéticas corren a través de valles y cañones.

No sabe que hacer con su ira a cuestas.

La tierra arde, grita.

Su exasperación es ensordecedora.

No la contenemos, al final se cansa.

En la oscuridad de la noche

las brasas son sus últimos lamentos.

Al amanecer un manto la cubre de negro.

Por esta vez la devastación ha cesado.

La tierra calla de nuevo.

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