-No puedes obligarme a escribir.
-Claro que puedo.
-¡No puedes ser tan cruel!
-Sí, lo soy.
-Pero es que… ¡no tengo nada que decir!
– Tienes demasiado que decir.
-¿Cómo lo sabes tú?
-Jaja… Se te olvida con quien hablas. Lo sé todo.
-Entonces también sabes que no sé por donde empezar.
-Escribiendo encontrarás la manera.
-¿De qué puedo hablar que sea interesante para los demás?
-Al carajo los demás. No tiene que ser interesante para nadie, con que lo sea para ti.
-Mi vida no es interesante.
-No mames.
-Está bien, pero es que no quiero hacerlo. Todo eso que pudiera decir, es mío nada más. Me pertenece.
-Te escondes detrás de tus temores.
-No sé de qué hablas. ¿Cuáles temores?
-Tu sabes cuáles.
– ¡Me tiene harta esa obstinacion tuya por que lo haga a diario! ¿Porqué eres así? Coartas mi libertad creativa. ¡Déjame ser! Esto esta bien hacerlo pero solo cuando yo quiera, sin prisas, sin compromisos.
-Es normal que te sientas así ahora, después todo será más sencillo.
-¡Si! Es muy complicado. ¡Tú sólo me complicas la vida! ¿Porqué no vas y vuelves a empeñarte en correr a diario? o piensa en algún otro alimento que pudieras eliminar de tu dieta para hacerte sufrir. ¿Además que ganas con obligarme?
-Ganamos las dos.
-…. Inútil discutir contigo ¿verdad?
-Sabes que sí.
-No mames….
-¿Entonces?
-¿Cuántas palabras llevamos con esto?
-Digamos que ahi la llevas….. ;)

 

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