Cuando comencé este año recuerdo que tenía muchos planes para cumplir grandes retos corriendo: el ultramaratón organizado por Baja Trail, el ultramaratón nocturno de El Porvenir a la Misión y si contaba con el dinero suficiente el ultramaratón de Sierra Gorda en Querétaro.

Ninguno de estos tres eventos pude correr. Afortunadamente no me lo impidió ninguna lesión o problema físico, uno fue cancelado, los otros dos fueron decisiones que este año tomé.

La razón es que me sentía sola. Este año perdí a mi compañero de entrenamientos y carreras. La persona con la que planeaba realizar todos esos sueños.
Afortunadamente también, la razón de su ausencia tampoco fue ninguna lesión o problema físico, solo fueron decisiones que este año tomó.

Y no sólo fueron esos eventos, esos eran las estrellas más brillantes de mis planes, pero hubo otros. También decidí no participar en la carrera de la Rumorosa de 20Kms que se realiza en mayo, el ultramaratón de Octubre de Ensenada, entre muchas otras que ahora ya ni recuerdo.

Los medios maratones en los que sí participé recuerdo haberlos corrido con una sensación de vacío.

También, en la medida que podía, me obligué a seguir corriendo por los cerros. El aire puro y el contacto con la naturaleza me hacian sentir siempre mucho mejor.

Después de la famosa carrera de los Wannabe de 21kms (que parecieron 40) estuve varios meses corriendo sin un plan, sin un motivo en particular, simplemente porque lo necesitaba y aunque nunca me falto la buena compañía corría solamente para mí. Hasta que un día decidí encontrar un motivo más allá de mí misma, ver hacia afuera, ser útil. “Si  amo esta actividad y cuando yo inicie otros tuvieron la paciencia de guiarme, ¿Porqué no hacer lo mismo?”

Fue cuando decidí crear una serie de entrenamientos exclusivos para principiantes. Realicé una convocatoria creando un plan de 10 domingos, empezaríamos con 12 kms e iría incrementando la carga para terminar corriendo 30. Pensaba en todos esos corredores que participan en carreras en la ciudad pero que ven con temor incursionar en el trail porque no han tenido la oportunidad de ser guiados por alguien.

¡Y la convocatoria tuvo éxito! Y a ella llegaron mujeres y hombres ávidos de aprender. Entusiastas, emocionados, temerosos, nerviosos pero todos con la ilusión de correr por aquellos cerros que se veían a lo lejos. Y todos los domingos antes de las 7 de la mañana los encontraba ansiosos por empezar. Y yo me iba a dormir una noche antes un poco nerviosa pensando en el siguiente recorrido, haciendo calculo mental de los kilómetros, pero feliz porque tambien aquello me ilusionaba. El domingo por la mañana despertaba rápido, a veces antes que la alarma sonara, salía de mi casa sin demoras y siempre pude llegar al punto de reunión antes de la hora acordada. Volví a recorrer con ellos todos los caminos que conocí cuando empezaba. Sentía que era mi obligación compartir todo lo que sabía, no es gran cosa pero era todo lo que yo podía darles.

Si bien es cierto que también vi muchas de esas rutas con añoranza también me di cuenta que volví a correr entusiasmada. Había encontrado un motivo por el cual  había llegado hasta ahí y que mi tristeza, mientras corría con ellos se esfumaba.

Además aprendí muchas, muchísimas cosas. Para empezar, ¡me aprendí las rutas!

Antes el guía siempre era otro, yo solamente seguía. No me preocupaba por nadie ni por nada, no ponía mucha atención en los caminos. Mi papel se reducía a cuidar mi paso, resistir las distancias y seguir al de enfrente. Pero ahora no se trataba de mí, se trataba de ellos, de su entusiasmo, de su confianza,  de su seguridad, aun a pesar de que yo me sintiera triste o dudara por algun momento de haber tomado el camino indicado. Sentirme totalmente responsable me hizo responder a esa confianza de la mejor manera que podía. A ellos había que dedicarles ese tiempo, debían estar primero.

Aprendí tambien que a veces no es importante salir en la foto. A divertirme tomando videos en los entrenamientos y que después de esperar al último hay que correr muy rápido para alcanzar a tomarle fotos al primero.

Al final fueron más de 30 personas las que asistieron. Aunque algunas solo fueron en una ocasión, tambien hubo quien asistió a todos los entrenamientos sin faltar ni una sola vez. Lo más bonito fue que a pesar de que cada recorrido estaba anunciado para un nivel de principiantes tambien hubo amigos, compañeros corredores bastante experimentados que se acercaron para acompañarnos en algunas distancias. Corredores ultramaratonistas que incluso me ayudaron en algunos recorridos a guiar y a cuidar al grupo como son Pepe Atoc, Raul Nuncio y Raul Juarez, entre muchos otros como Claudia, Leonardo y Verito que también me acompañaron. Compañeros de verdad.

Aún tenemos pendiente la última distancia. El grupo que finalmente se va a graduar y dejarán de ser  “principiantes” es un grupo en el cual yo encontré a grandes y muy nobles personas. Por su confianza y por darme todas estas lecciones de vida yo les estaré por siempre agradecida.

Quizás no participé en muchos eventos este año, tampoco recorrí grandes distancias pero creo que lo que sí hice quizás fue lo que más necesitaba, me divertí e hice amigos.

Con mucho cariño dedico este texto a lo mejor que me pasó este año: haberlos conocido a todos ustedes Cacho, Yaz, Ruben, Obdulia, Mauro, Fausto, Mary, Ana, Cely, Rosy, Miriam, Alejandra, Martilucy, Octavio, Jaime, Jose, Nora, Oscar, Luz, Claudia, Luis, Alan e Ivan.

¡MUCHAS GRACIAS! Nos vemos pronto ;)

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

 

 

 

 

 

 

 

2 comentarios en “Día 29. Lo que más necesitaba

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s