De todos los propósitos que me hice este año, el único que cumplí y del cual me siento muy orgullosa es de haber dejado por completo el azúcar añadida en los alimentos.

La idea empezó a germinar en mi mente desde hace un par de años, cuando estando embarazada me alertaron que podría tener diabetes gestacional. Así que a partir del 5to mes tuve que estar en un régimen alimenticio muy estricto y controlándome por un par de meses mis niveles de azúcar a la hora, al par de horas y a las 3 horas después de haber ingerido alimentos.

No voy a negar que en un principio fue muy dificil, pero de lo que me di cuenta fue de cuantas cosas comemos que no tenemos ni idea de lo perjudiciales que pueden ser para nuestro organismo.

A los 7 meses de embarazo los médicos se dieron cuenta que lo único que padecía era una intolerancia a la glucosa y que eso no era serio ya que después de dar a luz mi organismo regresaría a la normalidad.

Para entonces yo ya había bajado un par de kilos y mi peso adicional era unicamente el del bebé.

Cuando Diego nació mi peso era incluso menor que cuando me di cuenta que estaba embarazada y ya podía comer de todo. Sin embargo traté de seguir observando lo que comía y cómo me sentía después. (El tema de la alimentación en las embarazadas y nuestra cultura da para otro muy extenso texto). La verdad es que me había acostumbrado a comer un poco más sano y durante todo el siguiente año que estuve lactando a pesar de que comía de todo empecé a acariciar la idea de que una vez que terminara el periodo de lactancia iba a cambiar mis hábitos alimenticios.

Diciembre del 2016 llego y estaba decidida a dejar el azúcar adicional de todos los alimentos. Nunca imaginé lo complicado que seria en un principio.

Después de eliminar lo obvio como el pan dulce, los refrescos, los pasteles, las golosinas, la nieve, los jugos envasados, empecé a leer etiquetas del resto de los alimentos que estaban regularmente en mi alacena.

La SORPRESA.

“Cereales” procesados, yogurt, mostaza, pan de barra blanco e integral, catsup, todo tipo de bebidas dulces (incluyendo energeticas), chocolate amargo, TODO, hasta lo que menos imaginamos porque nos sabe salado tiene azúcar adicional en la lista de ingredientes. Me sentí un poco desanimada. Todo parece una trampa de la cual no podemos escapar. Después de pensarlo bien decidí hacer los cambios que fueran necesarios siempre y cuando también fuesen prácticos y estuvieran al alcance de mi bolsillo.

Busqué yogurt natural sin azúcar y después de llevarme algunas sorpresas con algunas marcas que a pesar de pregonar que son “NATURALES y SIN AZÚCAR” (así con letras grandes) después de leer cuidadoseamente la lista de ingredientes me di cuenta que quizás no agregan azúcar pero si sucralosa.

Y ¿qué es la sucralosa? Segun Wikipedia “La sucralosa es un organoclorado utilizado como edulcorante común de los alimentos. Actúa en los receptores del tracto gastrointestinal produciendo el sabor dulce y estimulando la secreción hormonal. Su poder edulcorante es 385 a 650 veces mayor que la sacarosa (azúcar común)”. La verdad eso no se lee lo más sano del mundo. El objetivo de mi reto tendría que ser el educar a mi cuerpo y a mi sentido del gusto a acercarme a las fuentes naturales de glucosa sin tener que acudir a las fuentes artificiales conocidas comercialmente com Stevia, Splenda, Canderel, Sweet n´Low, y otras similares.  Para mí no tendria sentido agregar un sobre de endulzante artificial a un licuado o al café, el objetivo es probar los alimentos en su fuente natural. Para mí esa es la raíz de nuestra dependencia a la comida dulce, que desde pequeños hemos sido entrenados a comer de esa manera.

Y créanme que entiendo a la gente que no puede vivir sin endulzar su café, de pequeña yo comía cantidades industriales de twinkies, ding dongs, mi cereal favorito era Lucky Charms y no podía tomar leche si no iba acompañada de no sé cuantas galletas de chocolate, mientras más empalagosas mejor. Así crecimos muchos de la generacion X. Era lo normal. 

La palabra clave de mi reto fue concientizarme. No sustituir el azúcar natural por un componente artificial.

Pero también tengo que admitir que tuve que ser práctica. Necesitaba comer pan de barra y aunque pude hallar un lugar donde lo vendían sin agregar azúcar o ningun tipo de endulzante, la mayor parte de las veces acudí a una marca comercial, la más sana que encontré, porque su precio era mas económico y era mucho más accesible que el otro.

En cuanto al yogurt, también encontré varias marcas sin azúcar agregada, estos dos productos me ayudaron mucho ya que de lunes a viernes fueron mi desayuno de todos los días, un sandwich de jamon de pavo o una taza de yogurt con fruta.

En casa deje de comprar cereales de “cajita” y empezamos a comer avena con leche fría, almendras y dátiles, descubrí que sabe riquísimo.

Algunos otros alimentos no los eliminé porque sabía que su consumo era muy esporádico en mi dieta, y la cantidad que consumía seguramente no afectaría considerablemente lo que por otro lado había eliminado, es el caso de algunos condimentos.

A grandes rasgos sale mucho más económico comer alimentos no procesados, salsas de tomate, sopas y caldos hechos en casa, así como bastantes frutas y verduras que puedan saciar nuestro apetito pero muchas veces no es tan conveniente como comprar algo ya elaborado, a pesar de que tenga un montón de conservadores y azúcar.

MI ESTADO DE SALUD

Fue curioso como algunas personas al enterarse de este reto se preocuparon por mi salud lo cual siempre les agradecí. Me decían que se me “podría bajar el azucar” drasticamente, algo muy peligroso. La verdad es que todo el tiempo me senti muy bien. A pesar de que segui corriendo nunca senti que me faltara energía. En lugar de tomar bebidas energéticas tomaba agua, bastante agua y dátiles. A la hora de la comida en lugar de agua fresca endulzada o refrescos empece a pedir agua natural.

Eso si, no niego que los dos primeros meses si fueron bastante dificiles. Después de comer mi paladar me exigía algo dulce, así que empecé a comer frutas, bastantes frutas para calmar esta ansiedad. Manzanas, guayabas, peras, naranjas, lo que fuera. Después de un tiempo deje de experimentar esta ansiedad. Seguro fue como un síntoma de abstinencia.

Lo que más me gusto fue que deje de sentir esa pesadez que a veces da cuando estamos haciendo la digestión. No me da sueño después de comer, mi nivel de energía  se mantiene siempre estable.

LO QUE MÁS EXTRAÑÉ:

En invierno fue el pan dulce y los chocolates.
En verano una buena nieve de garrafa. Antes solía esperar al vendedor que va al edificio donde trabajo con nieves de mango, limón, cheesecake o piña. Ahora ni me asome a la ventana para verlo llegar.

Eliminé todo tipo de pasteles, y en muchas ocasiones tuve que ser yo la que los compraba y partía para otros. Después de los primeros también a eso me acostumbré.

RECOMENDACIONES:

Algunas personas también se me acercaron para preguntarme como le hacía, y si era algo que recomendaba hacer.

Trate de mantener este reto lo más discreto que pude (siendo yo) sin convertirme en una satanizadora del azúcar, creo que lo logré a medias. Me sentí tan bien cuando me di cuenta que ya no necesitaba nada de lo que antes comía no pude evitar hablar de ello. Quizas sería bueno una revisión médica antes, yo no me la hice. No se trata de matarse de hambre, simplemente de comer más sano. La fructosa es algo que se encuentra de manera natural en casi todos los alimentos, sean dulces o salados, si aprendemos a sustituir algunos alimentos que realmente no nos nutren nos sentiremos mucho mejor, fisica y emocionalmente. Este es un reto difícil que precisamente por su grado de dificultad te hace reafirmar tu fuerza de voluntad. Cualquier cosa que ejercite esto tambien indudablemente aunmenta tu autoestima. Los cambios se ven y se sienten.

FLEXIBILIDAD:

También tengo que confesar que no fue un reto sin un porcentaje de fallo. Tengo bien claro los días que me di la oportunidad de romper el reto. Un par de limonadas con azúcar, pan dulce en la ciudad de México, un powerade al final del medio maratón de Tijuana y otro al final del medio maratón en Tecate y listo. Es importante poder ser flexibles y volver a lo pactado. Después de esos permisos pude continuar como si nada.

banana-avena

FUTURO:

En estos días que se termina el año me he estado planteando que va a pasar a partir del 1ro de enero. ¿Regresaré a mi dieta anterior? ¿Es algo que necesito? Mi principal ganancia de todo esto es que ahora muchas cosas me parecen de lo mas empalagosas, aun siendo naturales. Por eso pocas veces endulzo la fruta con miel, el ponche de navidad lo tuve que rebajar con poquita agua porque el piloncillo que le puse creo que fue demasiado. Aunque mi hija dijo que estaba un poco desabrido. =/

Mi meta ahora será llevar el siguiente año poniendo en práctica todas las cosas que aprendí este año en cuanto a mejorar mis decisiones alimenticias. Quizas sí, comer algo dulce de vez en cuando, pero mas como una excepción que como una generalidad. Trataré de compararlo con el alcohol. Si no me tomo una cerveza o una copa de vino a diario a pesar de que ambas bebidas me encantan, ¿porqué habría de ingerir azúcar como parte de mi dieta?

En resumen es que fue un verdadero placer haberlo hecho. Como todos los retos al final el aprendizaje es nuestro principal ganancia. Aprendí un poco de nutrición, aprendí a conocerme, a limitarme, a tomar conciencia. Ya solo falta el día de mañana pero puedo asegurar que a pesar de todo fue un reto superado.

 

 

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