Reseña Tres anuncios por un crimen.

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Ya saben como soy, en cuanto tengo un tiempo libre corro al cine, fue el caso de ayer.

Vi Tres anuncios por un crimen, escrita, producida y dirigida por Martin McDonagh. Ganó el Globo de Oro como mejor película del año, mejor guión, premio a la mejor actriz y mejor actor de reparto y tiene 7 nominaciones a los premios Oscar en estas mismas categorías incluyendo también banda sonora y edición.

La historia gira alrededor de Mildred Hayes (interpretada por la gran actriz Frances McDormand) una mujer que vive en Ebbing Misouri y cuya hija fue violada y asesinada. Después de meses sin que se encuentre al culpable decide ejercer presión en la investigación rentando 3 carteleras que se encuentran en las afueras de la ciudad con mensajes controversiales dirigidos al jefe de la policía William Willoughby (interpretado magistralmente por Woody Harrelson) quien es conocido y respetado por todos. Este hecho genera gran indignación entre los habitantes del pueblo al grado que el oficial más violento y racista de la policía llamado Dixon decide involucrarse en su defensa cometiendo una serie de actos que solamente agravarán la situación.

El tono y narrativa de la película va desde lo más doloroso que puede ser vivir la desesperación y la rabia de una perdida como la de Mildred hasta la indignación que genera los actos de estupidez y de ignorancia que se cometen en muchos de los lugares del entorno rural americano.

La película arranca violentamente y no deja de sorprender ni un solo instante.

Con algunos visos de humor negro es la complejidad de todos los personajes, sus matices, rabia, dolor y vulnerabilidad lo que hace que cada uno de los grandes actores que participan en ella puedan lucirse con sus interpretaciones.

Es vivir el dolor de lo irremediable en toda su crudeza como si estuvieras presenciando una herida abierta. Frances McDormand como Mildred es verdaderamente genial. Una mujer que vive en la tristeza, impotencia, rabia, culpa y que ahora debe enfrentarse a todo el pueblo simplemente por el hecho de pedir que se haga justicia por su hija. Me encantó su papel. Y no les digo de las actuaciones de Woody Harrrelson y Sam Rockwell que interpreta al oficial Dixon porque no quiero “spoilerear”. Los tres merecen ser galardonados.

Hay un momento de la película en que no paré de llorar. Se escucha la voz en off de uno de los personajes mientras lee unas cartas que me produjo una serie de sentimientos de tristeza, dulzura, nostalgia, bondad, una sensación que no podría describir, entre dulce y amarga que te estruja el corazón, verdaderamente entrañable.

Definitivamente bien merecidos esos premios y esas nominaciones.

La recomiendo ampliamente, vayan a verla para que me digan ¿a ustedes que les pareció? ¿coincidimos?

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Día 61. Feliz cumpleaños para mí

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No sé si las cosas que nos pasan llegan a nuestra vida con un propósito especial o es precisamente un destino ya marcado el que nos lleva a buscar inconscientemente aquellas personas y situaciones que nos ayudarán a cumplirlo.  Hoy me inclino ante la segunda opción. La vida se mueve de maneras muy misteriosas.

Abierta a cualquier posibilidad el primer regalo que recibí hoy fue el de la vida. Un día más. Estoy aquí, sin importar quien soy, mis circunstancias de vida o mi historia, agradecí el haber abierto los ojos, respirar y sobre todo existir, ser parte de este mundo, caótico y bello.

Amanecer con mensajes lindos de amigos lindos.

Después, la sonrisa de mi niño, su mera presencia ya es algo divino, la prueba de que Dios como una fuerza superior existe.

Me fui a correr, a disfrutar de la energía de mi cuerpo, estoy sana y puedo hacerlo. Sentir el poder de mis pulmones, la fuerza de mis piernas, correr contra el viento, el sol en mi cara ¡qué maravilla!

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Mis amigas Claudia y Verito, hermosas y sonrientes me acompañaron. Su amistad, charla y compañía alegraron mi mañana. ¡Comer pastel!

Recibir y contestar más mensajes lindos de amigos lindos.

De regreso en mi casa, saludar a Lourdes conversar con ella, tomar un rico baño a las 11 de la mañana, arreglarme con calma, usar aquel vestido nuevo que compre en diciembre y esperaba una ocasión especial para salir del closet.

Comer con ese amigo que me conoce como pocas personas, apreciar el momento, a pesar del paso de los años nuestra amistad sigue intacta. Acompañar esa charla con un par de tostadas de mis mariscos favoritos.

Contestar mensajes y llamadas telefónicas lindas de personas lindas.

El mensaje más bello: el de mi hija, sentir que el mar de las emociones se me sale por los ojos.

Pasear por el centro comercial, ver escaparates, hacer alguna compra, ir al cine, llorar con la película. (Algo le estan poniendo a las películas últimamente que todas me hacen llorar). Comer cantidades obscenas de palomitas mientras lloro.

Salir del cine y tener un momento de iluminación. Ver mi día y cada uno de esos momentos como una señal, como algo que no ha sucedido al azar, cada encuentro, cada abrazo, cada palabra recibida tiene un mensaje. La gente no llega a mi vida por equivocación, ni te dice lo que necesitabas escuchar por adivinación, estoy aquí y soy parte de algo más grande.

Seguir recibiendo y contestando mensajes lindos de personas lindas.

Recibir el abrazo mas bello del mundo de mi niño de 2 años. ¡Cumpaño mamita!

Quizás me he tomado muy en serio este cumpleaños, no sé. No todos los días se cumplen 48 años, con todo lo maravilloso y trágico de estar vivo.

¡Muchas gracias!

Día 60. ¿Qué harías con un día libre?

Hoy posteé esta pregunta en mis redes sociales.

Al seleccionar las palabras para plantearla me di cuenta que en realidad todos los días somos libres de hacer con nuestros días lo que sea ¿no? Entonces, ¿Porqué no nos sentimos así siempre? Si a la pregunta le agregamos el … “para hacer lo que tu quieras?” entonces suena como si a diario ninguna de las cosas que hacemos fueran realmente lo que queremos.

Lo siento, así es mi conciencia, me cuestiona todo.

Inmediatamente me hice otra pregunta: ¿Qué tanto hacemos lo que hacemos por deber y que tanto las hacemos por querer?

A diario yo atiendo a mi niño, paso un ratito con él cuidándolo, dándole besos, cantamos, reímos juntos, lo llevo a la guardería, voy a mi trabajo, estoy en la oficina, convivo con mis compañeras, saludo y converso con compañeros, salgo a comer, leo un rato, atiendo clientes, regreso a casa. Al final del día, con el tiempo que queda trato de leer, correr, escribir y descansar. Creo que de lo que se trata mi pregunta es del tiempo que dedicamos a cada cosa y cuantas de esas cosas nos las damos a nosotros mismos.

Por supuesto que amo a mi hijo, el tiempo que le doy y que paso con él alimenta nuestro amor.
Por supuesto que me gusta mi trabajo me da sustento y satisfacciones.

Es el resto de las cosas las que me daría si tuviera un tiempo libre únicamente para mí. Un día sin tener que ir a trabajar o cumplir con ningún compromiso con ninguna otra persona. Un día exclusivamente para mí.

Mañana es mi cumpleaños y precisamente es eso lo que he decidido regalarme este año.

 

Luego vinieron las respuestas de mis amigos y conocidos: dormir, correr, salir de viaje, manejar por carretera, tomar café con calma, comer en algún lugar fuera de la ciudad, disfrutar de alguna comida con una vista increíble.  Creo que todos anhelamos un tiempo extra para descansar y tomar con calma alguna de esas cosas que nos gustan y que nos llenan de satisfacción por el simple hecho de hacerlas para nosotros, nada más.

Entonces, ¿qué voy a hacer yo?

Bueno, lo sigo pensando, ya mañana veremos.

Día 59. “Puro camino ancho”

Él: – Punto de reunión Oxxo que está en la línea para cruzar.
      Hora 6:30 am.
      Tipo de terreno es camino ancho bla bla bla bla bla bla bla bla …

Días después, corte a….

Yo corriendo como en una de mis peores pesadillas…. subiendo como en cámara lenta cuesta tras cuesta, todas parecían interminables, la siguiente peor que la anterior, el sol en la cara, ráfagas de viento extremo me volaban la gorra y me tambaleaban, polvo en los ojos, labios, mi boca seca, cero visibilidad.

Y yo pensando… ¿Cómo llegué aquí?

 

La verdad es que hasta hoy yo no conocía a Alfredo. Gracias a que ambos somos corredores y que tenemos amigos en común es que terminamos siguiéndonos por facebook. Esta semana publicó una invitación para correr en Tecate, además de varios amigos y conocidos por azares de la fortuna me invitó a mi también. Como prácticamente todos mis amigos y compañeros del grupo de Corriendo por los cerros iban a asistir a una carrera en la cual yo no tenía pensado participar esta invitación no pudo haber sido más oportuna. De acuerdo a mi plan de entrenamiento hoy debía correr 29 kilómetros y le dije que si hacíamos esa distancia con mucho gusto iba. Cuando nos pusimos en contacto y le pregunté los detalles del entrenamiento me dio toda la información importante. Lugar de encuentro, hora, algunas recomendaciones y características de la ruta. Curiosamente cuando mencionó “camino ancho” creo que dejé de poner atencion, para mí un camino ancho -hasta ahora- era un camino vecinal, generalmente de poca dificultad técnica, posiblemente con algunas subidas y bajadas, nada extraordinario, ERROR.

Confiada en que sería un recorrido tranquilo pero por un lugar nuevo donde nunca había corrido invité solamente a mis amigas Verónica y Mary a que me acompañaran.

Se llego el día y tal como quedamos Vero en compañía de Pancho su esposo, Mary y yo llegamos juntos al punto de partida en Tecate del lado mexicano. Ahí nos encontramos a Alfredo y cruzamos la línea hacia el lado americano. A unos cuantos metros empezamos a correr. La mañana se veía agradable, el cielo azul radiante, el clima ni muy frío ni muy caliente, soplaba un ligero viento, rodeados de cerritos que se veian completamente inofensivos y en condiciones casi ideales emprendimos el camino.

Nos tomó aproximadamente 20 minutos darnos cuenta en la que nos habíamos metido. Desde este momento el hermoso e inofensivo “camino ancho” de mi mente se convirtió en una tortuosa pesadilla.

-¿De dónde salió tanta pinche subida? – pensé.

Tramos parejos no había. La peor de las subidas que corremos en nuestras rutas habituales del Casian no se comparaba en nada a todas las subidas que teníamos por delante. Aquí son tan pronunciadas que mientras las subes sientes que te dan en la cara.

Para hacer el cuadro mas trágico aún, el viento a medida que subíamos soplaba mucho más fuerte. Empezó a sentirse helado. Levantaba tierra y nos golpeaba duramente mientras avanzábamos. Agitadas por el esfuerzo dabamos bocanadas de polvo, el sol secaba y partía nuestros labios, teníamos que parar y cerrar los ojos. Nos tambaleaba. Las torres de alta tensión silvaban de lo que el aire las hacía vibrar. Comprendí porque le llamaban a la ruta “Las Torres”.

Cuando estas ráfagas de viento y polvo pasaban y volvíamos a tomar el paso la imagen de Alfredo dándonos ánimos estaba siempre ahí. Nunca nos dejó solas. Era impresionante verlo. De figura delgada y paso ágil corría hasta la cima de cada cuesta y ahí nos esperaba o se regresaba por nosotras, retándonos positivamente a continuar,  preguntaba como estábamos y cómo nos sentíamos. Gentil y amable, siempre sonriendo.

Yo primero igual, sonriendo, muy confiada, a medida que pasaban los kilómetros, con tanta subida, el viento y los torbellinos de polvo me empecé a sentir de la fregada. “No debí minimizar el nivel de dificultad de esta ruta” pensé. “Fue un error desestimarla solo porque era camino ancho”. Bueno, a decir verdad en realidad pensaba “¡En la madre, esto está de la chingada!”

A excepción de la Rumorosa este es el camino más demandante que he corrido. Mucho más que el Cóndor, mucho más que el Tanamá, mucho más que el camino ancho de Casian, ningún “camino ancho” se compara. Y la ventaja que tiene sobre nuestros caminos, veredas y cañones habituales es que es 100% corrible.

Al final, en lugar de correr 29 kms. Alfredo sabiamente se dio cuenta que quizás no podriamos terminarlos en muy buenas condiciones y decidio que regresaramos antes para terminar haciendo 21K.

Terminamos muertos de la risa de la sorpresa que nos habiamos llevado, nos tomamos varias fotos juntos y nos fuimos a desayunar. Es verdad, él me había explicado fielmente todas las características de la ruta, el nivel de las subidas y grado de dificultad, fui yo la que no había hecho mucho caso. A pesar de tremenda sorpresa agradezco a mis amigas y a Pancho su compañía y confianza, a pesar de todo me la pasé increíble.

Definitivamente un lugar al que deseo regresar pronto ya que me servirá como una excelente preparación para los retos que tengo este año. ¡Quiero la revancha Alfredo! Lección aprendida, no vuelvo a desestimar nada.

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Muchas gracias por llevarnos a conocer nuevos caminos. Todos quedamos muy agradecidos por tu compañía y paciencia, pero sobre todo felices porque sobrevivimos uno de los entrenamientos más demandantes que hayamos hecho.

¡Hasta la próxima!

 

Día 58. La diferencia

Estuve a punto de no ir a correr hoy.

A las 5:30 que sonó el despertador traté de salir de las cobijas pero hacía mucho frío. Inmediatamente me volví a tapar muy bien y a hacerme bolita en la cama.

-¿Y si no voy a correr?
-Pero hoy según el plan de entrenamiento tocan 16 kms…
-¿16? No mames, son un chorro… Se suponía que iba a empezar a las 6, ¿A qué horas los voy a terminar?
-La pregunta es ¿A qué horas vas a empezar?
-No quiero ir.
-No vayas.
-Tengo que ir.
-¿Qué esperas?
-…………
-Ya se hizo tarde, en correr 16 kms me tardo más de hora y media.
-Haz lo que quieras. Pero aún si vas y corres 10 ó 5 kms eso será mucho mejor que no correr nada.

(Disculpen…. Conversaciones con mi conciencia)

Con el celular en la mano decidí esperar a que amaneciera. Cerré los ojos y cada 10 o 15 minutos los volvía a abrir mirando hacia la ventana.

Eran las 6:25 cuando pensé que aquella modorra había sido suficiente. Me levanté y rápidamente me preparé para salir de casa.

¡Qué bonita sorpresa me esperaba en el parque! Apenas llegué vi a mis amigas Veronica y Claudia que estaban calentando para empezar. Ignoraba que ahí estarían.

Después de abrazarnos empezamos a conversar y a correr. Si bien es cierto que a Verónica la veo cada domingo en el grupo de Corriendo por los cerros, estar solamente las tres me hizo recordar otras ocasiones en que salíamos juntas.

Al final solamente corrí 10 kilómetros pero los disfruté tanto que me puse a pensar el porqué se me había hecho tan difícil tomar la decisión de salir a correr. La respuesta obvia fue la compañía, eso había hecho toda la diferencia. Para mí nunca ha sido un impedimento hacer las cosas sola ¿porqué ahora sí? Aún no lo sé. Lo que si sé es que el hecho de verlas, abrazarlas, de conversar con ellas, y de tomarnos la foto al final como lo hacíamos antes me dio una inyección de motivación y energía.

Durante la semana suelo hacer la mayoría de las cosas de mi día a día sola, y está bien, pero no puedo dejar de reconocer que soy una persona que disfruta enormemente la compañía . Una sonrisa, un abrazo, el conversar aunque sea un momento con personas queridas, eso hizo hoy para mí toda la diferencia.

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