En la oscuridad de la noche tus labios húmedos buscan mi boca. Delirantes recorren mi cuerpo, no cesan. Por su camino de fuego mi piel se eriza. Una ola de calor me consume paralizando mi voluntad a su paso.

Tus labios y los míos se encuentran, somos agua que va y viene en un beso callado y profundo sin fin.

Mi conciencia se nubla, vuelvo a dormir.