Hoy fue el primer entrenamiento del año convocado por el grupo de Corriendo por los Cerros. Como guía me sentía con la obligación de empezar el año donde lo dejamos el año pasado para continuar tal y como ibamos. El problema es que la última vez que corrimos juntos por esos caminos fue hace poco más de un mes y además después de una enfermedad que me dejó en la cama hace 7 días y cuyo tratamiento aun continúo, francamente no me sentía con las fuerzas suficientes para retomar. Error garrafal. El compromiso era grande y decidí correr así y continuar con el plan: correr 25 Kilómetros.

La mañana se sentía muy fresca y agradable. Nuestra cita era a las 7 am y partimos como siempre muy contentos y animados por volver a vernos corriendo y disfrutando de los cerritos que tanto nos gustan.

La subida mas pronunciada de la ruta la pasamos todos sin problema, yo traté de caminar y trotar para reservar mis energías, a esa hora tenía mucha tos. Después empezó el recorrido de veredas y fue cuando empezamos a darnos cuenta que realmente casi toda la vegetación se había quemado. El paisaje era bastante triste y desolador. Los incendios fueron a finales de noviembre y hoy que ya estamos en enero aún se puede percibir un fuerte olor a quemado. Entre la poca hierba seca que quedó y un monton de ramas secas eso fue nuestra ruta de hoy. Las rutas que había antes son casi imperceptibles, no hay caminos marcados.

Después de un rato el sol empezó a aparecerse, y se sintió justo cuando terminamos la primera parte, poco más de 11 kms. Entonces varios del grupo decidieron hacer menos distancia y regresarse.

En ese momento yo aún me sentía con fuerzas, pero a medida que seguíamos avanzando y sentía el sol de frente empecé ver menguada mi energía.

No era la única, todos veniamos un poco agotados y vi como empezaban a bajar el ritmo, la mayor parte del grupo empezo a caminar.

Para el kilómetro 17, cuando sentí que ya no tenía fuerzas para continuar decidí que tendría que cortar camino si quería terminar por mi propio pie. Apenada por mi bajo rendimiento tuve que decirle al grupo que me seguía que no podía mas, no podría llevarlos a terminar todo el trayecto. Mis piernas ya no respondían, me sentía completamente débil sin la más mínima energía para poder correr. Ellos decidieron seguirme y fue así como empezamos a tomar el camino de regreso. Mas adelante nos cruzamos con los que habían tomado la delantera, ellos también habían decidido cortar.

Al final mi Garmin marcó que la distancia que había recorrido había sido 21 kilómetros y medio. La mayoría terminaron con números similares, algunos, 22 o 23 y unos pocos si hicieron toda la distancia, incluso hubo quienes terminaron corriendo 26 kms.

Sentí que lo que me había pasado hoy definitivamente había sido un fracaso. No supe reconocer a tiempo mis limitaciones y tomar en cuenta que aún no recuperaba mi salud al 100%. Pero de todas las experiencias se aprende, y de los fracasos se aprende aún mas.

Curiosamente no fui la única corredora a la que le faltaron fuerzas para continuar, varios de mis compañeros también venían saliendo de estar enfermos y todos nos sentimos afectados de alguna manera, ya sea por el sol que al final ya pegaba muy duro o el cansancio.

Cuando llegamos nos esperaba un convivio del día de reyes el cual organizamos entre todos así que con un buen pedazo de pan y un poco de café o chocolate y conversando de nuestra experiencia el momento siempre se hace mas agradable.

Pero no todo termino ahí, para nuestra sorpresa y preocupación dos de nuestros compañeros no regresaban después de bastante tiempo de estarlos esperando. Preocupados dos amigos corrieron de regreso a buscarlos pero era inútil no estaban por ningún lado. Todos estabamos consternados. Después de dos horas de espera afortunadamente se pudieron comunicar con nosotros, lo que paso es que tomaron un camino de regreso que en lugar de llevarlos al punto de partida los llevo hasta La Presa. Algo increíble pero una vez que fueron a encontrarlos  pudimos comprobar que se encontraban bien, incluso animados contándonos su gran aventura.

En general un entrenamiento bastante particular, creo que a cada quien le dejo algún tipo de enseñanza que confío nos hará aún mejores corredores.

Por mi parte solo deseo recuperarme por completo para volver el siguiente domingo y continuar.

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