Día 61. Feliz cumpleaños para mí

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No sé si las cosas que nos pasan llegan a nuestra vida con un propósito especial o es precisamente un destino ya marcado el que nos lleva a buscar inconscientemente aquellas personas y situaciones que nos ayudarán a cumplirlo.  Hoy me inclino ante la segunda opción. La vida se mueve de maneras muy misteriosas.

Abierta a cualquier posibilidad el primer regalo que recibí hoy fue el de la vida. Un día más. Estoy aquí, sin importar quien soy, mis circunstancias de vida o mi historia, agradecí el haber abierto los ojos, respirar y sobre todo existir, ser parte de este mundo, caótico y bello.

Amanecer con mensajes lindos de amigos lindos.

Después, la sonrisa de mi niño, su mera presencia ya es algo divino, la prueba de que Dios como una fuerza superior existe.

Me fui a correr, a disfrutar de la energía de mi cuerpo, estoy sana y puedo hacerlo. Sentir el poder de mis pulmones, la fuerza de mis piernas, correr contra el viento, el sol en mi cara ¡qué maravilla!

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Mis amigas Claudia y Verito, hermosas y sonrientes me acompañaron. Su amistad, charla y compañía alegraron mi mañana. ¡Comer pastel!

Recibir y contestar más mensajes lindos de amigos lindos.

De regreso en mi casa, saludar a Lourdes conversar con ella, tomar un rico baño a las 11 de la mañana, arreglarme con calma, usar aquel vestido nuevo que compre en diciembre y esperaba una ocasión especial para salir del closet.

Comer con ese amigo que me conoce como pocas personas, apreciar el momento, a pesar del paso de los años nuestra amistad sigue intacta. Acompañar esa charla con un par de tostadas de mis mariscos favoritos.

Contestar mensajes y llamadas telefónicas lindas de personas lindas.

El mensaje más bello: el de mi hija, sentir que el mar de las emociones se me sale por los ojos.

Pasear por el centro comercial, ver escaparates, hacer alguna compra, ir al cine, llorar con la película. (Algo le estan poniendo a las películas últimamente que todas me hacen llorar). Comer cantidades obscenas de palomitas mientras lloro.

Salir del cine y tener un momento de iluminación. Ver mi día y cada uno de esos momentos como una señal, como algo que no ha sucedido al azar, cada encuentro, cada abrazo, cada palabra recibida tiene un mensaje. La gente no llega a mi vida por equivocación, ni te dice lo que necesitabas escuchar por adivinación, estoy aquí y soy parte de algo más grande.

Seguir recibiendo y contestando mensajes lindos de personas lindas.

Recibir el abrazo mas bello del mundo de mi niño de 2 años. ¡Cumpaño mamita!

Quizás me he tomado muy en serio este cumpleaños, no sé. No todos los días se cumplen 48 años, con todo lo maravilloso y trágico de estar vivo.

¡Muchas gracias!