Quiero comerme al mundo.

Y si el mundo resulta ser sólo una rebanada de pastel de chocolate,

será el pedazo de pastel de chocolate más delicioso que jamás haya probado,

cada bocado será una estrella que nace, vive y muere para iluminarme a partir de este momento.

Que salgan millones de bocados, como estrellas hay en el cielo, estoy lista para ellos.

El mundo nunca me había parecido tan apetitoso.