Día 122. Renunciar

Todos los días tomo decisiones.

Decido qué  voy a vestir, qué comer, qué hacer, a dónde ir.

Muchas de estas decisiones las tomo de manera inconsciente, en “automático” porque es sencillo hacerlo, porque mi deseo es claro y poderoso. Sin embargo, otras representan un fuerte dilema, y hay que tomarlas despues de sopesar una larga lista de pros y contras. Con valor y dejando a un lado el miedo. “¿Y qué pasa si me equivoco? Y que pasa si estoy mal?” Es importante estar atenta a las señales, a las emociones, a los sentimientos. A veces, dentro de mí ya sé qué es lo que debo hacer, la vida siempre es clara y muestra la verdad de maneras muy sencillas. Se complica solamente lo complicado. Las verdad está siempre frente a los ojos que se encuentran  listos para ver.

Lo difícil de decidir es renunciar. Aprender a vivir con lo que suelto. Asumir que lo que decido es siempre lo mejor. Renunciar es conformarse, privilegiar lo que sì tengo y ser feliz con lo que hay.

Rescatarme en mis propias decisiones. Aceptar.