Día 130. El aroma de los libros

Había creado una cuenta alterna con un seudónimo para vender mis libros viejos.

Aquellos que sabía que ya no volvería a leer, tenía demasiados.

No quería usar mi nombre porque no quería dar muchos detalles de mi vida, solo era una persona que le gusta la lectura y que vende libros, así de simple.

Para ello empecé a agregar a gente desconocida. Bastaba con que me enviaran solicitud para aceptarlos, todos eran clientes potenciales para comprar mis libros. Así fue como rápido me hice de muchos contactos en esa red social donde conocía realmente a pocas personas. Además me suscribí a varios grupos de compra venta de libros o de grupos de gente que recomendaba lo que leía y pronto empecé a interactuar con muchos de ellos.

Fue así como conocí a Santiago Guzmán, el hombre que vino a trastornar por completo mi vida.

En un principio coincidimos en algunos grupos pero cuando empezamos a conversar por chat asiduamente fue cuando mostró interés en comprar mis novelas históricas. Esos libros a poca gente en las redes sociales les interesaban.

Pero Santiago era un hombre completamente diferente del resto, pronto lo constataría.

 

(continuará)