En mi cuarta noche de teatro como parte del grupo Escuela de Espectadores  ayer tuve la fortuna de asistir a la obra “Sedientos” presentada por la compañía Tijuana Hace Teatro.

Escrita por Wajdi Mouawad y dirigida por Jesús Quintero, la obra trata de dos jóvenes cuyas vidas se cruzan en la adolescencia, en un momento en que ambos se encuentran en una encrucijada existencialista de la vida. Sedientos en la búsqueda del sentido de la vida, de la belleza, de la vocación. Pero es hasta 15 años después que el misterio de sus vidas se ve resuelto ante nuestros ojos de manera impactante pero sumamente conmovedora.

En primer lugar es admirable como en un teatro con un espacio tan reducido como es el teatro Las Tablas se pueden montar obras que con una impresionante originalidad en el uso del espacio y en la elaboración de las escenografías te puedes olvidar donde estás para trasladarte al lugar de la historia.

En este caso no es la excepción, tanto la escenografía, como el manejo de las luces y el sonido crearon una atmósfera donde en poco más de una hora me pude ver y sentir todos los rincones donde se situaban los personajes. Minimalista en utilería solo se utilizó  una mesa que en ratos era una silla o una cajonera y unas grandes y espectaculares mamparas  las cuales también servían de muchas maneras pero que principalmente cumplieron la función de  transportarnos hasta un lago gélido, central para el desarrollo de todos los eventos.

La  impecable actuación de Ramon Verdugo, quien interpreta a Murdoch, de lo mejor que he presenciado. Fue impresionante ver como iniciaba con una actitud implacable, confrontativa e irreverente para llevarnos de la mano a conocer lo que fue su ultimo día de vida y culminar con su brillante actuación con todo un tratado existencialista. De alguna manera este argumento me recordó a la novela Nada de Janne Teller cuyo tema es este mismo dilema del vacío existencial.

De igual manera el actor Cristobal Dearie que interpreta a Boon entrega una actuación magistral, excelente contrapeso de energía a la de Ramón, juntos hacen de esta obra toda una travesía en la que los saltos de tiempo y la narración de hechos al estilo de crónica me fueron metiendo cada vez mas hasta el corazón de los personajes.

La actuación de Brenda Hernandez, quien interpreta a Noruega si bien no fue mala, siento que no estuvo al mismo nivel y su personaje se vio un poquito opaco y le faltó lucimiento al momento de decir sus líneas. O quizás es que hubo una parte de su monólogo en que habia música de fondo y restaba contundencia a lo que  decía. Este fue el único detalle que encontré un poco desatinado.

No me cabe duda que el trabajo de dirección fue excelente, mucha atención a los detalles, gran calidad, un trabajo muy fino.

En general la obra es de una belleza que francamente no me esperaba. Me conmovió hasta las lágrimas, me hizo pensar, me hizo entristecer, me hizo sentir ternura y cariño por Murdoch y Boon, me tuvo en suspenso, me hizo imaginar…. Esa atmosfera mágica del final, es hermosa.

De lo mejor que he visto en teatro en Tijuana. Muchas felicidades por este gran trabajo y muchas gracias por la invitación, me siento realmente privilegiada.

 

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