Capítulo 7.

¿Hace cuánto que no descansaba como lo he hecho en estos días? Me siento increíble. He podido descansar, estar con mis viejos y disfrutar de su compañía. Lupita hace muy buen trabajo al cuidarlos y Rosalba mi hermana y su familia también estan muy al pendiente de velar por su bienestar. Me siento orgulloso de ver que el fruto de mi trabajo sirve para brindarles  la calidad de vida que merecen.

Me he desconectado de todo. Las únicas llamadas que he tomado han sido las de mis hijas, ya las extraño y me ha hecho muy bien escucharlas.

Por la mañana despertamos los tres muy temprano y desayunamos juntos. Es increíble lo activos que siguen. Mi madre se niega a que alguien más cocine por ella. Después de tomar los primeros alimentos mi padre insiste en ir a caminar por el barrio y yo voy con él. Vamos por toda la Cuauhtémoc hasta llegar a su café favorito, el Jarocho. Lupita siempre le acompaña pero ahora he tenido yo ese privilegio. Ahí leemos el periódico y conversamos un rato. El doctor le quitó el cafe y él se niega a tomarlo descafeinado. Así que se conforma con un té de menta que se toma despacito mientras llena sus pulmones del aroma del café que envuelve el lugar. Ya empiezan a temblarle las manos y a veces olvida las cosas pero aún es un gran conversador.

Cuando regresamos a casa mi madre le reclama su ausencia, como si hubiera desaparecido por días. El se hace el desentendido por un rato y cuando menos me doy cuenta ya estan juntos viendo la televisión. Entonces, los miro de soslayo y me pregunto cómo hicieron para permanecer a pesar del tiempo y de la vida unidos de esa manera.

Además de su compañía he disfrutado como loco de la biblioteca. Hacía mucho tiempo que no venía a encerrarme por horas en ese lugar mágico donde aprendí a soñar montado sobre las paginas de tantos libros. Grato reencontrarme con Bolaño cuya obra he vuelto a analizar todos estos días, ¡qué tipazo! Antes de irme buscaré aquí algunos de sus libros para integrarlos a mi colección en Tijuana.

Después del almuerzo he salido a caminar con mi cámara colgada al hombro, otra de mis pasiones por tanto tiempo relegada.  El resultado ha sido muy satisfactorio. He vuelto a mirar la vida con asombro.

Me quedan solo un par de días aquí. Debo retomar mi camino, comenzar de nuevo.

coyoacan.jpg

Continuará…

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