Día 153. Finaliza la serie Luis “Mirrey”

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Ayer dio final la primer temporada de la serie de la que todas las redes sociales hablaron por 12 semanas en México, la serie de Luis Miguel.

Sí, yo también la vi. Y quiero aclarar que no soy fan del cantante. Lo fui alguna vez. Me gustaba mucho cuando inició, cuando era un niño. Era carismático, simpático, y yo era una niña tambien embelesada por su aguda voz y presencia. Pero cuando creció y se transformó por completo en el representante y presidente de los Mirreyes, con esa manera tan odiosa de hablar y esa pedantería en sus maneras tan característica mi admiración por él se fue muy lejos para nunca más volver, o eso creía yo, hasta ahora.

Quiero explicar que empecé a ver la serie con el principal objetivo de tener un momento de convivencia con mi hija. La ternurita a sus 20 años ignoraba muchas historias, canciones y detalles de la época y mi deber era acompañarla para ilustrarla de la vida de los 80`s. La serie se convirtió en nuestro ritual semanal, nuestro momento. Y cuando no podíamos verla el mismo domingo que publicaban en Netflix el nuevo episodio nuestro deber era hacer una cita para ver la serie cualquier otro día pero siempre juntas y solo ella y yo, nadie más era invitado. Dos generaciones unidas por Luismi. A través de las canciones recordé parte de mi propia niñez y adolescencia y ella me preguntaba asombrada detalles de esos tiempos que veíamos en la televisión. Claro que parte del encanto de la serie no solo fue enterarnos de detalles de su vida sino el hecho de que hubiese sido caracterizado con la hermosísima actuación de Diego Boneta, un actor de la generación de  mi hija que francamente le hizo un favor a Luismi ya que lo encontramos mucho mas guapo y una versión mucho mas ligera y agradable del cantante.

Lo cierto es que la serie nos unió. Nos regaló un momento de convivencia y conversaciòn y eso me pareció fantástico.

La trama, me pareció muy buena y una serie muy bien elaborada. Una historia contada de una manera muy dinámica que mostró tres momentos del artista cruciales para su desarrollo como adulto, con saltos de tiempo, un villano bastante creíble y un misterio por resolver. Todos ingredientes para enganchar a quien la viera.

Muestra como fueron sus inicios con un padre que lo explotó a más no poder así como el misterio de su madre desaparecida, un drama que inevitablemente logra que cualquiera simpatice con la estrella del pop. No cabe duda de que en todos lados se cuecen habas. Esto lo explica todo. Hasta una vida y un  talento -a mi modo de ver- bastante desperdiciado en todo tipo de excesos.

Muy buenos actores, muy buena producción, diseño de arte y caracterizaciones.

La serie me atrapó y caí rendida.

Extrañaré ese momento de la semana en que tenía una cita con la Miss para comer palomitas frente a la televisión, mientras admirabamos la belleza de Diego Boneta, reíamos y nos asombramos de las maldades del padre de Luismi, nos dividíamos en opiniones respecto de la novia en turno y quedábamos a la expectativa del siguiente episodio.  Espero encontremos otro pretexto tan bueno como este para nuestra cita semanal. Se aceptan recomendaciones. Por lo pronto, esperaremos que la segunda temporada llegue pronto.

Día 152. Reseña de la obra “La criada amorosa”

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Por invitación de la Escuela de Espectadores de Teatro la tarde de ayer asistí a la obra La Criada Amorosa presentada en el teatro del Cecut como parte de un ejercicio del Taller de Tijuana Hace Teatro, un programa de iniciación actoral que se imparte en el mismo Centro Cultural Tijuana.

Dirigida por Jesús Quintero, se trata de una comedia clásica escrita en 1752 por Carlo Goldoni, nos cuenta la historia de Coralina, una criada que genera una serie de enredos al enfrentarse a la codiciosa madrastra de su amo, la señora Beatriz, con el fin de devolverle su lugar en la casa paterna y recuperar su herencia.

Ligera y pícara la obra se desarrolla alrededor de una serie de enredos pero adolece de muchos ingredientes para lograr realmente su objetivo.

Las actuaciones en su mayoría son muy pobres. Zide Figueroa que interpreta a la señora Beatriz, Carlos Perez como Don Octavio fueron en su totalidad inintelegibles ya que tenían muy mala dicción. El resto de los actores no se salvan del mismo comentario aunque tenían momentos en que sí lo hacían un poco mejor. Los jóvenes que interpretan a Leilo, Rosaura y a la misma Corina utilizaban mejor su voz pero sus actuaciones eran planas, sobreactuaban o simplemente recitaban sus parlamentos  lo cual no aportaba nada al desarrollo y credibilidad de la trama.  Salvo por Alberto Vazquez que interpreta a Arlecchino cuya actuación brilla y sobresale completamente del resto, salva la obra pues mantiene al espectador interesado con su sola presencia y peso actoral, el resto del elenco muy mal.

Desafortunadamente no puedo rescatar uno solo del resto de los elementos de la obra. La escenografía muy mal lograda. El escenario estaba dividido en tres sets con la intención de representar cada una de las casas, (la casa de la senora Beatriz, su hijo Lelio y el señor Octavio, la de don Pantalone y su hija Rosaura y la de Florindo y su criada Coralina), utilizaba unas simples mantas de colores, pero no funcionó en absoluto y no lo hizo no porque fuese sencilla sino porque los actores no la hacían funcionar, las entradas y salidas de los personajes eran confusas y nunca lograron meterme en la convención.

La selección de música para dar enfasis en algunas escenas era totalmente equivocada, se sentía fuera de lugar y de tiempo. De igual manera el vestuario tampoco fue muy acertado.

En general la obra me pareció muy mal dirigida y pobre. A pesar de que tuvo sus momentos divertidos, en otros perdía totalmente mi interes y nunca logro cautivarme completamente, por lo mismo se me hizo bastante larga y tediosa.

Fue una lástima porque el teatro se pudo haber aprovechado mejor y casi estaba lleno en su totalidad. No sé cuanto tiempo les tomó montar la obra pero francamente creo que les faltó afinar muchos detalles.

En fin, siento mucho tener que escribir una mala reseña, pero esta es mi apreciación.

De cualquier manera muchas gracias por la invitación, es importante tener herramientas para comparar todo tipo de teatro.

Día 151. Silencio

Me he acostumbrado al silencio.

Camino en silencio, corro en silencio, trabajo en silencio.

Acompaño mis actos con el sonido único de mis pensamientos. No necesito música ni otra voz que no sea la mía.

Ya no escucho nada mientras trabajo, mientras escribo, mientras camino, mientras corro.

Me he vuelto inmune al ruido a mi alrededor.

Me cubro de silencio y me descubro a través de él.

Genial.

Día 150. Manifiesto

Que nadie nunca nos diga que no podemos.

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Podemos coger con quien nos plazca, comprar y traer condones en la bolsa “por si se ofrece”. Podemos vestirnos como nos de la gana, ropa sexy y ajustada, ropa que diga “hoy tengo ganas”. Podemos tomar la iniciativa y decir “hoy quiero sexo”. Podemos salir a divertirnos, solas o acompañadas. Podemos desear tener ningún compromiso. Podemos decir te quiero pero no para casarme contigo. Podemos hacer el amor y ser cursis. Podemos decir hoy no quiero, mañana tampoco. Podemos decir me caes bien pero solo como amigo. Podemos ser ambiciosas y querer estar solas. Podemos querer estudiar y aprender más. Podemos aspirar a ese puesto directivo o gerencial. Podemos ser más rápidas, más independientes y más proactivas. Podemos tomarnos nuestro tiempo para pensarlo. Podemos decir si. Podemos decir no. Podemos hacerlo nosotras mismas y si no es así podemos pedir ayuda sin sentirnos menos. Podemos reir a carcajadas, ir al grano, hablar como querramos. Podemos no desear tener hijos en este momento o podemos no desearlos nunca. Podemos arrepentirnos de eso que hicimos, podemos pedir disculpas, podemos aprender de nuestros errores. Podemos abortar si así lo deseamos, eso no nos hace mejores ni peores. Podemos decidir a donde vamos, con quien y cuándo. Podemos aceptar nuestros instintos y actuar con total autonomía y responsabilidad Podemos ser lesbianas, bisexuales o heterosexuales. Podemos disfrutar del sexo y las orgías. Podemos decidir que queremos ser madres. Podemos amar y podemos tambien abandonar. Podemos ser fieles y podemos ser infieles. Podemos salir y divertirnos. Podemos quedarnos a leer en casa y cocinar para la familia. Podemos explorar nuestro cuerpo y todas nuestras opciones de vida. Podemos casarnos y tambien podemos decir basta, me voy. Podemos dar a luz como nosotros decidamos. Podemos parir y podemos amamantar. Podemos amar a nuestros hijos y dar la vida por ellos. Podemos tener nuestro propio dinero y viajar por el mundo. Podemos tener la figura que deseamos y amarnos tal y como nos vemos. Podemos darnos placer y podemos desear que nos complazcan. Podemos dar y recibir placer. Podemos exigir los mismos derechos que otros hombres y mujeres. Podemos competir, podemos perder y podemos ganar. Podemos hacer daño y podemos defendernos. Podemos pelear y podemos ser amigas. Podemos abrirnos y podemos esconder nuestros sentimientos, podemos llorar, mostrarnos fuertes o mostrarnos vulnerables. Podemos superarnos, podemos ponernos límites y podemos romperlos cuando nos hayan cansado. Podemos ser feministas y podemos enamorarnos. Podemos ser sumisas y podemos rebelarnos, pero solo porque así lo queremos. Podemos discutir, podemos pedir, reclamar o exigir. Podemos hablar, buscar y demandar. Podemos buscar el silencio y la soledad. Podemos parar y  descansar.Podemos aceptarnos y buscar ser felices. Podemos ser mujeres, en total libertad.

Día 149. Reseña de la obra “Aeropuertático, un monólogo sobre alas”

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Una obra para niños pero que toca las fibras mas sensibles de los adultos. 

Trataré de ser lo mas objetiva posible al hablar de esta obra. Francamente en este mes es la segunda puesta en escena que me llega de un modo muy personal. De la primer obra no pude escribir, bueno, nisiquiera lo intenté. Pero esta me parece muy especial, asi que tratare de hacerlo.

Con un texto del dramaturgo Jorge David Muñoz Luisillo, Aeropuertático es un monólogo que nos abre el corazón de la infancia ante una pérdida. Presentado en Teatro Las Tablas con la increíble, fantástica e impresionante actuación de Kariam Valenzuela como Vanessa, la pequena niña de 10 años que recien perdió a su abuela, esta obra abrazó mi corazón y lo hizo temblar de emoción.

Con la magistral dirección de Ramón Verdugo la obra es un regalo en todos los aspectos. Todo, la escenografía por ejemplo es entrañable. Te lleva hasta el pequeño rincón que puede construir una niña con su imaginación, donde cada papelito puede ser toda una obra de arte, una creación, puede tomar vida propia dentro de una historia…. Despues, la excelente mancuerna entre una buena musicalización con un estupendo diseño de iluminación pueden hacer verdadera magia ante nuestros ojos. Magia es la palabra, eso es lo que vi, que el mundo de los niños es magia pura.

Lo sorprendente es que al comienzo la obra va muy liviana, muy alegre, ligera. Vanessa es una niña que platica con su “buelita”. Le cuenta las cosas que le pasan en la escuela, le confia todos sus sentimientos, y le hace partícipe de su interés -casi obsesión- en llegar a volar a traves de los aeroplanos que ella misma construye con papel. Todo inicia como un juego donde somos testigos de esas simpáticas “conversaciones” y confidencias. Hasta que empiezas a entender que “buelita” se ha ido para siempre y que ese anhelo de volar no es otra cosa mas que la manera que tiene Vane de acercarse a ella y también un poco de escapar de la soledad. El mundo de los niños aparentemente es tan calido y brillante que en un principio no te imaginas lo profundo y doloroso que puede llegar a ser.

El resultado no me lo esperaba. En todos los aspectos la obra es sublime. Nada pretenciosa logra cosas absolutamente increíbles en el sentido de mover sentimientos que como adultos pensabamos que ya teníamos enterrados y encerrados hasta el sótano de nuestros recuerdos. Esa sensación de no querer soltar a alguien, de querer mantener un lazo vivo, de impotencia, de lo irremediable, de lo que cambió para siempre…. Se que no fui la única espectadora que término conmovida hasta las lágrimas, casi todos lo estábamos.

Curiosamente es una obra que precisamente por el lenguaje y temática es totalmente apta y recomendable para niños a partir de los 6 años. Sentada en una silla frente a mí se encontraba una niña, quizas de poco mas de 6 años y yo la veía totalmente asombrada con toda la puesta de escena. Así que es un trabajo que recomiendo ampliamente para todos mis amigos con niños, estoy segura que ellos lo veran de una manera muy fresca y animada y sentirse identificados por la manera de hablar y contar las cosas que le pasan a Vanessa.

De nuevo agradezco muchísimo la invitación y la fortuna que tengo de pertenecer al grupo de Escuela de Espectadores de Teatro, cada día valoro mas la oportunidad que se me brinda para presenciar espectáculos con esta calidad. Muchas felicidades a todo el equipo de Tijuana Hace Teatro.

¡Muchas gracias!