Día 143. Reseña del espectáculo Ballenas

ballenas

Invitada de nuevo por la Escuela de Espectadores de Teatro el pasado domingo 29 de abril asistí a este espectáculo audiovisual con toda mi familia. Estaba un poco nerviosa porque mi niño pequeño aún no tiene la edad que en el volante indicaban que era la necesaria para poder apreciarlo, así que iba preparada a que si lloraba o se ponía inquieto tendría que abandonar la sala para dejar a los demas disfrutar de la función.

Pero afortunadamente no fue a si, mi niño, estuvo atento durante toda su presentación y lo disfrutó muchísimo.

Y cómo no iba a ser así, si todo lo que vimos fue maravilloso. El teatro estaba repleto de familias con niños y todos quedamos cautivados desde que empezó. Algunos pensaban que era una función especial por la conmemoración del día del niño y otros asistían como parte de los festejos del día de la danza, al final es un montaje que celebra perfectamente ambos eventos. El espectáculo principalmente es una serie de coreografías con el tema del mar y las ballenas que se complementa de manera genial con una serie de proyecciones luminosas, imágenes en tercera dimensión, música y sonido. Inicia con el sonido de las olas y poco a poco te conduce a imaginar las profundidades del mar. La coreografia de los bailarines y sus atuendos semejaban las creaturas que de colores fluorescentes se movían al vaivén del agua, bañados por los rayos del sol que penetran hasta el fondo del mar. Después de un rato de observarlos en silencio todos los espectadores, pero sobre todo los niños se asombraron al percibir que de la pantalla del fondo, además de imágenes multicolores unas brillantes y enormes burbujas de luz salían y se dirigian hacia el público, algo quizás no nuevo pero si muy original en una función de danza, era como la sensación de ver magia. El efecto 3D de la proyección brillaba y se movía tomando forma de burbujas de agua, ballenas y peces maravillaban a todos los ahí presentes. La danza y las imágenes se unían para contarnos la historia de las ballenas que viven libres y majestuosas en su habitat y que después sufren de la caza indiscriminada en manos del hombre pero que a pesar de todo siguen brillando todas y cada una como brillan las estrellas en el cielo.

Toda la experiencia es como un cuento mágico donde cada elemento, música, movimiento corporal, luces y animaciones tiene parte fundamental.

Mi hija ha estudiado danza contemporánea por varios años también quedo maravillada de la estupenda ejecución y la coreografía de los bailarines. Si bien en algunos momentos mi atención se enfocaba en observar y disfrutar de las imágenes que se nos presentaban tambien hubo varias partes donde a pesar de todo lo que se movia y brillaba alrededor la danza tomaba el protagonismo de la historia que se nos iba contando.

En general un espectáculo audiovisual muy original, excelentemente bien ejecutado en todos los niveles. Me alegró muchisimo ver niños de todas las edades atentos, divertidos, disfrutarlo tanto y que al final participaran con las dinámicas que los bailarines de la compañía Péndulo Cero realizaron para motivarlos al movimiento y a la danza. Fue una muy bonita experiencia que superó muchísimo mis expectativas.

Ojalá se vuelva a presentar algún día, si no la misma, otras producciones similares.  Muchas gracias por la invitación.

Día 142. Reseña de la película Sueño en otro idioma

 

Anoche tuve oportunidad de disfrutar de Sueño en otro idioma dirigida por Ernesto Contreras con guión de su hermano Carlos Contreras una película mexicana que me pareció excelente en todos los aspectos, temática, guión, realización y actuaciones.

Es la historia de Martin un lingüista que trabaja en la investigación y reconstrucción de la lengua zikril que está a punto de extinguirse ya que solamente la hablan 3 habitantes de edad muy avanzada en un poblado en el corazón de la selva veracruzana.
Para realizar este trabajo Martin se traslada a este lugar. A los pocos días de llegar, fallece Jacinta uno de estos tres habitantes y es entonces que se ve obligado a continuar con su investigación con los dos restantes que son Evaristo e Isauro, este ya muy enfermo. El problema radica en que estos hombres a pesar de que en su juventud fueron grandes amigos,  tienen como 50 años distanciados por una rivalidad  que aparentemente surgió entre ellos cuando ambos se enamoraron de María, quien terminó casándose con Evaristo.

La cinematografía de la película es impresionante. Principalmente las escenas donde los protagonistas eran jóvenes ya que logran trasmitir el dolor y la belleza de la nostalgia que reviven cada vez que recuerdan aquellos momentos de su juventud y  los sentimientos tan fuertes que terminaron por separarlos. De una tristeza muy especial, por el tiempo que se fue, por el amor que a veces dejamos ir. La selva retratada en toda su majestuosidad es un excelente lugar para contarnos esta bella y a la vez triste historia. Aquí no hay finales felices pero si esperanza.

Personalmente me pareció hermosa la idea de la muerte como la retratan en la película. Que pudiéramos morir e irnos con los nuestros, con aquellos que nos esperan y vivir en comunión con la naturaleza, eternamente, en el amor.

Ese es el mensaje que al final me dejo esta película, que no importan las circunstancias ni la distancia ni el tiempo, nunca es tarde para amar. A pesar de todo, incluso a pesar de la muerte.

Se las recomiendo muchísimo. Actualmente esta en cartelera pero no creo que sea por mucho tiempo. Las buenas películas les dan muy pocas salas y horarios muy desatinados. Pero de verdad no vayan a ver otra cosa antes de ver esta película. Necesitamos mas cine que nos haga reflexionar de esta manera, que nos mueva, que nos toque así.

Le doy 5 estrellitas, de lo mejor que he visto este año, a un ladito de La Forma del Agua.

 

 

 

Día 141. En mí

Han pasado 8 días,

el mar y el cielo duermen

al dulce arrullo del vaivén de las olas.

Dos aves me miran fijamente,

el firmamento pintado de luces multicolores,

el aroma a sal hace que todo sea más dulce.

De nuevo y  por primera vez

mis ojos admiran el pasado

este sonríe, besa mis labios, me toma de la mano.

Vivimos conciliados,

tenemos un delicioso amorío

han pasado 8 días

y no dejo de mirar el mundo

desde aquí.

Día 140. El aroma de los libros

Capítulo 9.

Después de desayunar en el hotel, deseché la idea de ir a Chapultepec, pedí un taxi en la recepción y me dirigí hasta Coyoacán, quería pasar el resto del día en ese emblemático barrio que tanto me gustaba. Ubiqué en la aplicacion de mi celular una librería por ese rumbo y pedi al taxista que me llevara hasta ahí.

Inexplicablemente sentía una especie de urgencia por llegar.

La librería era una de las Gandhi. A pesar de que ésta no era muy grande me gustó pues lejos de parecer una más en un listado de franquicias su aspecto era mucho mas íntimo y acogedor. A medida que me iba adentrando en ella podía percibir cómo el exquisito aroma a libros nuevos, madera, papel, plástico y tinta me envolvía de manera seductora, de tal modo que poco a poco fui perdiendo noción del tiempo.

Caminaba por las islas centrales, hojeaba novedades, acariciaba ejemplares. Traía en mis manos Las Intermitencias de la muerte de Saramago y un libro pequeño de relatos de Jorge Ibargüengoitia, cuando me encontré una novela de Margaret Atwood. Se trataba de El cuento de la criada. Estaba leyendo la pequeña sinopsis de la contraportada cuando de pronto sentí una presencia a mis espaldas. Pensé que era una persona que quería caminar por el pasillo así que sin quitar la vista del libro me moví un poco dando un paso hacia el frente. Acababa de hacerlo cuando, percibí un aroma y una voz familiar pronunció tres palabras que se acababan de convertir en una contraseña: “¿Alexa, eres tú?” Inmediatamente una ola de calor invadió todo mi cuerpo. Esa voz no podía ser de otra persona, giré hacia mi izquierda. ¡Era ÉL! El hombre de mis fantasías, de barba plateada y fragancia inolvidable. Ahí, justo en ese lugar, frente a mí, ni mas ni menos que Santiago Guzmán.

Continuará…

Día 139. El aroma de los libros

Capítulo 8.

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Desperté en una espaciosa y confortable cama. La temperatura era perfecta. A pesar de que había llegado tarde y muy cansada la noche anterior, me había costado trabajo conciliar el sueño hasta que me di cuenta que era mi pijama de franela la que me tenía acalorada.

Ahora, semidesnuda y despierta en la habitación 808 del Hotel Grand Fiesta Americana Chapultepec, observaba el reflejo de la luz colándose por el gran ventanal mientras pensaba que era un lindo cuarto, y un desperdicio no poder estar disfrutándolo acompañada.

Habían sido 3 días de intenso trabajo. Gary y su reunión anual de brokers me había dejado exhausta. Además de ser la responsable de la agenda del evento y de preparar todo el material que se presentó, a última hora me pidio exponer algunos temas, además de atender a unos invitados especiales del corporativo de Estados Unidos. Si bien es cierto que desayunamos, comimos y cenamos como reyes, durante aquellos tres días no había tenido un solo momento de descanso para mí. Ahora era ese momento.

Era sábado y no tenía ninguna otra cosa que hacer más que descansar.

Recordé que me había quedado sola en aquella gran ciudad. Todos habían comprado vuelos para regresar hoy temprano y yo había sido la única con la excelente idea de elegir un vuelo de regreso para el domingo temprano, y así aprovechar un día más para “turistear”. “¡Turistear!” Si aquí no conozco a nadie. ¿En qué había estado pensando?

En el fondo quizás no era tan aventurera como quisiera. Empecé a acariciar la idea de quedarme todo el día en el hotel pensando que mi cansancio lo ameritaba.

Después de no sé cuanto tiempo me levanté de la cama y caminé hacía la enorme ventana. Abrí las cortinas y dejé que el sol invadiera con sus rayos la habitación.  La vista era majestuosa.  A mis pies, frente a mí tenía el bosque de Chapultepec. Me quedé contemplando un rato el panorama. Era un hermoso día. Estaba sola, pero lejos de sentirme mal por ello ahora me sentía increíble. Algo en aquel paisaje cambió totalmente mi estado de ánimo y decidí salir.

Después de darme un baño bajaría a desayunar algo y en la recepción del hotel pediría recomendaciones para llegar a Coyoacán y a Chapultepec, si bien eran los únicos lugares que conocía, bien valía la pena volver a ellos.

Si Chapultepec no estaba tan lejos como parecía me iría caminando y a Coyoacán tomaría un taxi desde el hotel. Visitaría librerías y pasaría la tarde leyendo libros en algún café. Aprovecharía al máximo ese día.

La sola idea me entusiasmó y empecé a desnudarme mientras caminaba al baño.

Continuará…